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Gabriel Tobar García
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sábado 31 de enero de 2009

Reconocimiento del cénit en Córdoba

El Consejo Local de la Juventud de Córdoba aprobó recientemente un documento reconociendo el cénit del petróleo y sus implicaciones. Se aprobó en asamblea y por unanimidad, con representación de NNGG del PP, Juventudes Comunistas, una asociación de heavies, otra de roleros, Juventudes Obreras Cristianas, Cruz Roja Juventud, etc. En los últimos tiempos firmaron documentos similares otros entes zonales en diversos lugares. Aquí hablamos en alguna ocasión de ello.

En Menorca un dirigente de PSM se comprometió hace unos meses a elevar la cuestión al menos a un Ayuntamiento. No me consta su cumplimiento.

Declaración del Consejo Local de la Juventud de Córdoba acerca del cenit del petróleo y sus implicaciones

El Consejo Local de la Juventud de Córdoba, como plataforma de participación juvenil que representa, defiende y reivindica los derechos de los y las jóvenes ante las instituciones públicas, se marca como objetivos, entre otros, “Defender los derechos e intereses de los y las jóvenes adoptando posicionamientos públicos en torno a las problemáticas que les afectan y proponiendo a las instituciones la adopción de medidas encaminadas a su solución”; “Abogar por la lucha por la paz y la convivencia, manteniendo una actitud firme de defensa de los derechos humanos y apostando por la solidaridad y la cooperación internacional”; y “Promover la protección de la naturaleza y el medio ambiente en la búsqueda de un desarrollo sostenible”. Por todo ello,

Considerando:

- Que la energía no es un recurso más, sino el requisito previo para que existan los demás recursos.

- Que el transporte, los sistemas de agricultura industrial, los complejos sistemas urbanos, además de muchos productos básicos para nuestro modo de vida actual (automóviles, plásticos, productos químicos y farmacéuticos, pesticidas, refrigeración, etc.) y todas las actividades que integran nuestra economía están sostenidas por la hipótesis fundamental de un siempre creciente suministro energético barato.

- Que el petróleo es responsable de aproximadamente el 32% del consumo total anual mundial de energía primaria y del 95% de las necesidades energéticas del transporte y Córdoba es totalmente dependiente del suministro externo de energía.

- Que la producción de petróleo de muchos países ha comenzado a declinar y que la producción a nivel mundial está cercana a su máximo (cenit del petróleo) y entrará a continuación en un periodo de irreversible descenso.

- Que el próximo declive de la producción mundial de petróleo propicia una serie de amenazas tales como un incremento de la competencia por los recursos, un aumento de la inestabilidad geopolítica o más pobreza.

- Que el Informe Hirsch, encargado por el Departamento de Energía de los EE.UU., tratando sobre la necesidad de reducir el impacto que supondrá el cenit del petróleo advierte que, para poder enfrentarlo de manera efectiva, serían necesarios 20 años de esfuerzos anticipados en la transformación del modelo social.

- Que no hay alternativas reales para sustituir al petróleo al nivel de consumo actual dadas sus características, entre las que se destacan su altísima densidad energética y su alta tasa de retorno energético.

- Que sustituir el petróleo por la extracción y combustión de otros combustibles fósiles más ineficientes, como petróleos no convencionales o carbón, supone una amenaza aún mayor para el medio ambiente.

- Que otras energías no aportan soluciones: la energía nuclear de fisión no es renovable y provocaría el cenit del uranio en pocos años si se implantara masivamente, la producción de los aprovechamientos de las energías renovables se sustenta en otra fuente energética, y la hipotética puesta en marcha de la fusión nuclear rebasa los plazos de toma decisiones para afrontar el problema.

- Que las alternativas al transporte, como las provenientes del carbón y el gas natural, requieren grandes consumos de energía. Las primeras aumentan considerablemente las emisiones totales de gases de efecto invernadero a la atmósfera, las segundas sufrirán el mismo cenit que el petróleo apenas unos años después. Los combustibles provenientes de biomasa compiten con la fertilidad del suelo, impactando en la sostenibilidad de la agricultura en general.

- Que España no posee prácticamente reservas ni de petróleo ni de gas, pero consume el 2,1% del total de la producción mundial de petróleo (es decir, 13,5 barriles per cápita al año o 2.147 litros per cápita al año) y el 1,2% de la producción de gas (391.143 GWh en 2007).

- Que, como consecuencia de la escasez, es muy probable que los esfuerzos del sector privado para trasformar y adaptarse a las nuevas circunstancias lleguen demasiado tarde. Por tanto, se hace necesaria la intervención anticipada de las Administraciones Públicas para prevenir el impacto social y económico.

El Consejo Local de la Juventud de Córdoba resuelve:

- Reconocer plenamente el desafío del cenit del petróleo.

- Apoyar la adopción de un Protocolo Mundial de Agotamiento.

- Apoyar la creación de estudios acerca de las potencialidades energéticas del municipio y las necesidades de las diferentes actividades de la ciudad, en el ánimo de desarrollar un plan comprensivo que incluya protocolos de actuación y planes de continuidad.

- Instar a todas las administraciones públicas a tomar conciencia del problema y poner los medios necesarios en la búsqueda de soluciones.

- Animar a todas las entidades, asociaciones y a todo el tejido social cordobés a hacer un frente común ante este reto sin precedentes con vistas a educar y concienciar al resto de la sociedad.

Córdoba, a 27 de enero de 2009

viernes 30 de enero de 2009

No había manual de instrucciones

"Necesitaremos nuevos paradigmas, capaces de sustituir la demencia del crecimiento económico infinito, que es imposible, que es injusto, y que no es sino una forma de saqueo a la naturaleza y a las generaciones venideras."

Iñaki Gabilondo en las noticias de la Cuatro el 8-1-09


vía Alberto Rey

domingo 18 de enero de 2009

¿Algóleo?

Publicado en Última Hora Menorca el 24-1-09

Hace unos días, leía una noticia según la cual la región de las Islas Baleares contaría con la planta más grande del mundo de producción de biodiesel proveniente del cultivo de algas. Hace un par de años, la noticia era que Baleares contaría con la planta más grande del mundo de producción de agrocombustibles, que luego resultó una fábrica de agua de borrajas que ha estado año y medio en «parada técnica». Baleares es pues el lugar donde se puede vender siempre la estafa más grande del mundo.

Como ya he comentado alguna vez, los motores a gasolina pueden funcionar indistintamente con alcoholes, y los de a gasóleo o «diésel» pueden hacerlo con todo tipo de aceites combustibles. En el caso de biodiéseles como gasóleo o gasoil, keroseno, etc., entonces, se trata de producir combustible para coches a gasoil, camiones, furgonetas, barcos y aviones y para las calderas de calefacción, así como para los motores de algunas centrales de producción de electricidad. Hablamos de tratar de sustituir al menos una parte de un todo enorme: son ingentes cantidades las que se usan a diario en Baleares (y en cualquier lado en Occidente, vamos). Valga recordar que un camión de gasóleo puede transportar fácilmente 15.000 litros de ese preciado combustible, o que un solo automóvil puede mantener en sus entrañas medio centenar de litros en el depósito.

De una noticia tal como la del anuncio de la mayor fábrica del mundo de diésel de algas, se pueden sacar varias conclusiones.

Dado que las algas son seres vivos que comen y respiran, como las plantas, habrá que darles al menos de comer. Cuando resulta que venimos usando combustibles que brotaban del suelo sin necesidad de alimentar antes nada, como el petróleo o el gas, y ahora pasamos a querer extraerlo teniendo que alimentar antes la fuente, queda claro que algún problemilla debe de haber con la disponibilidad de la fuente hasta ahora habitual. Bien podría indicarse el problema tanto en la noticia como corrientemente, pues podría verse mejor de qué sustitución estamos tratando: ¿sirve que hagamos un litrillos?, ¿o se necesitarían hectómetros cúbicos anuales? Y bueno, es lo segundo, sépase.

También puede extraerse otra conclusión: lo de los agrocombustibles, como ya indiqué en su día, no tenía mucha razón de ser. Si ahora el futuro son las algas…

Y ahondando en la noticia, pueden concluirse más detalles. Si la planta resulta que ocupará un espacio cuadrado de unos cien metros de lado, y ésa es la mayor planta del mundo, vayan imaginando lo probado que está ese sistema de producción en masa de combustibles. La noticia nos avala la experiencia de la empresa en esos lides: cinco años. Pero yo no conozco tal hecho, que yo sepa no se vende combustible de las algas en ninguna parte. Sólo conozco algunas empresas que llevan ese tiempo, o menos, intentando hacer realidad esa fantasía, investigando con el dinero de gente ávida de beneficios prontos, pero con menos resultados positivos que un horóscopo.

Tampoco reconozco esas rentabilidades de 30 a 50 toneladas por año y hectárea de cultivo, en todo caso 15. Pero… ¿la mayor planta del mundo de combustibles de algas rinde un camión por año? Sí señores, eso es lo que hay, aunque la nota de prensa de Europa Press vista la mona de seda con palabrería pseudocientífica como «la obtención de biocombustible a partir del cultivo de microalgas se basa en la interrelación de los principios de la fotosíntesis con las ondas electromagnéticas de la energía solar».

Las algas son organismos autótrofos, es decir que como las plantas son capaces de subsistir en base a materia inorgánica, la cual precisan para su desarrollo. Es falso lo que se propone en la noticia que las algas se alimentan de CO2. Como cualquier niño sabe, la fotosíntesis suele consistir en utilizar la luz del sol y el CO2 del aire para carbonizar los elementos inorgánicos transformándolos en orgánicos, con un residuo resultante, oxígeno. No hay planta, tampoco alga, que sobreviva con CO2. Las algas necesitan fertilizantes, en proporción a las algas que esperes producir. Así, llegaría a ser falso lo otro propuesto en la noticia, que no competirían las algas, al contrario que los agrocombustibles, contra los alimentos en caso de ser producidas en masa.

Es verdad que con mucho CO2 las plantas crecen más, pero porque son capaces de absorber más nutrientes, no porque el CO2 las haga crecer, como no crecemos los humanos gracias a una atmósfera más o menos rica en oxígeno, si no comemos. Tampoco se entiende que se le llame al CO2 agente contaminante: son contaminantes las cantidades que emitimos en todo caso, no la sustancia en sí.

Pero sí demuestra una cosa tanto revuelo con el CO2 para la planta de cultivo de algas: en condiciones normales atmosféricas, no son rentables, hace falta cultivarlas en medios artificiales, de ahí que se resalta tanto en la noticia que vaya a estar junto a una central eléctrica a gas y que secuestrará el CO2 de ésta. Es falso entonces que el clima en España sea propicio para el cultivo de algas, pues estas algas se cultivan con luz artificial, con fertilizantes, con constante reciclaje de aguas, con inyección extra de CO2… Y lograr transformar el CO2 del vecino hoy día se cobra, así que ya sabemos una de las rentabilidades de las algas en qué consistirá.

Si daneses han venido aquí, ha sido porque los dineros, no las algas, han encontrado un buen clima: la declaración explícita de la confianza en el aporte de subvenciones gubernamentales y de facilidades en la asignación de permisos, lo evidencia.

jueves 15 de enero de 2009

Evolución rosa

lunes 12 de enero de 2009

Gas Natural

Publicado en Última Hora Menorca el 14-1-09

Mientras debaten por el recurso suelo judíos contra musulmanes (si es que el ataque a un campo de concentración, guerra según el eufemismo de los medios, puede llamarse debate), mientras debaten si Yahvé me dio esta tierra, que si por Alá que no (y no veo otro argumento de cada lado más que un supuesto dios que, como bien reza la campaña de los autobuses, muy probablemente ni existe), en Europa volvemos a debatir, o a debatirnos casi, por otro recurso por el que nos vamos a tener que ir acostumbrando a pelear, cada vez más, y a tenerlo como noticia de sobremesa: el gas natural. Nosotros también tenemos nuestros dioses: el consumismo.

En el planeta usamos diversos materiales combustibles para proveernos de energía, principalmente petróleo, gas y carbón, por ese orden en cantidad consumida aunque los tres se consumen casi a partes iguales (entre 1/4 y 1/3 cada uno del total de energía usada).

Véase que hemos repartido el consumo en un líquido, un gas y un sólido, cada uno con sus ventajas y desventajas. Por ejemplo, el carbón, sólido, es fácil de almacenar: sólo hace falta apilarlo: cuando en España había aún mucha minería, era fácil ver en algunas poblaciones, verdaderas montañas de carbón almacenado. También es fácil de transportar: en barcazas o en vagones sin cubrir. Pero más fácil de transportar en según qué ocasiones es un líquido, pues puede transportarse por tuberías a largas distancias. Un líquido tampoco es muy difícil de almacenar, sólo hacen falta toneles.

El líquido que usamos mayormente es el petróleo. Hace más o menos un siglo, dejamos de usar masivamente sólo un sólido, el carbón, y añadimos a nuestro consumo el líquido petróleo. Lo hicimos por unos pocos motivos: por un lado el contenido de energía en un kilogramo de petróleo, es mayor que el del mismo peso en carbón; por otro lado, el carbón había que extraerlo bajando mucho personal a las peligrosas minas, lo que convertía en cara y tediosa la labor de la obtención, y en cambio el petróleo brotaba a chorro con fuerza al agujerear el suelo; además un líquido es más fácil de quemar que un sólido (trate de prender un poco de alcohol y un trozo de madera y compare).

Luego pasaron las décadas y no resultaron el carbón y el petróleo suficientes, así que comenzamos a usar también gases combustibles presentes en la naturaleza en grandes cantidades. Obtenemos gas natural de yacimientos subterráneos (como el petróleo, junto al que a veces se encuentra asociado gas, en pozos sólo de gas otras veces). Es curioso que durante décadas estuviéramos desperdiciando el gas que salía al extraer petróleo, quemándolo in situ en esas torres con una llama permanente en la cima que hemos visto en las imágenes de televisiones y documentales: da cuenta de cómo derrochamos siempre hasta que nos falta, no solemos ser muy previsores.

Un gas es la forma más dificultosa y cara de uso de un combustible. Para extraerlo y transportarlo sólo puede hacerse mediante tuberías, lo que no siempre es una ventaja, por ejemplo cuando hay que atravesar el mar. Para esos casos se han venido construyendo enormes buques con entre tres y cinco gigantescas bombonas de gas, buques de gas licuado, y estaciones licuadoras en el puerto de origen y regasificadoras en el de destino, conectadas ambas a las redes de tuberías de los respectivos lugares, todo ello aún muy escaso incluso en 2009: apenas unos pocos países disponen de esas tecnologías, muy caras por otro lado.

El hecho de que sólo pueda transportarse un gas o por tuberías o disponiendo de puertos especiales, hace que la distribución de gas sea muy poco flexible. Así como siendo zapateros podemos enviar un pedido de zapatos a cualquier parte del mundo, porque las cajas pueden enviarse por correo a cualquier comprador, el gas es más parecido al caso en que la horma de los zapatos que fabricases sólo sirviera para un cierto cliente y tú fueras el único que dispone de esa horma. Imaginemos las tensiones: él sólo puede comprarte los zapatos a ti, lo que tú aprovecharás para intentar sacarle todo lo posible en cada venta, a sabiendas de que no tiene a otro a quien acudir para calzarse. Él, por su parte, querría también aprovecharse de la situación, pues es el único cliente que tienes y sabe que para ti no es cuestión de perderlo, pero irá con la alerta de quien sabe también que cualquier día de éstos te compras otra horma y dejas de fabricarle zapatos para él, o sea, acabará tragando.

Y así estamos ahora en Europa con el gas ruso: a punto de quedarnos descalzos el día en que los chinos, por ejemplo, reclamen su derecho, vía plica, a calentarse los pies tanto como nosotros.

Además el gas es difícil de almacenar, pues cada kilogramo ocupa mucho espacio y sólo se suele disponer de lo almacenado a presión en los gaseoductos, no suele haber depósitos, así que si alguien corta el grifo, apenas hay para unos días hasta que no hay presión en las cañerías y se deja de disponer de gas, que es lo que ya está ocurriendo en grandes partes de Europa con el affair ruso de estos días.

En ésas descubrimos que aquellos países que habían cerrado centrales nucleares por obsoletas, quieren volver a abrirlas, lo que nos da otra idea del escapismo hacia adelante que solemos practicar.

viernes 9 de enero de 2009

Entrevistas participantes ASPO VII

Del 7º evento anual de la Asociación para el Estudio del Cénit del Petróleo y el Gas, ASPO por sus siglas en inglés, celebrado el pasado octubre de 2008 en Barcelona, aparte de los vídeos de las conferencias, ya todos disponibles (aún no traducidos), se pueden visionar ahora además una quincena de cortos vídeos con entrevistas a varios de los participantes de las jornadas, todas muy interesantes por suponer el punto de vista personal de cada uno de ellos. Todo gracias a la desinteresada aportación del usuario Hari Seldon de crisisenergetica.org


También pueden verse directamente en Google Video, aquí.


Pedro Prieto Pérez - Vicepresidente de AEREN-ASPO Spain
(Castellano)




Luca Barillaro - Broker
(Italiano)





Daniel Gómez Cañete - Presidente de AEREN-ASPO Spain
(Castellano)





Doly García - Profesora de Matemática
(Castellano)





Salvador Pueyo - Doctor en Biología, Universidad de Barcelona
(Castellano)





Mariano Marzo - Catedrático de Recursos Estratégicos, Universidad de Barcelona
(Castellano)





Carlos de Castro - Profesor de Física Aplicada y de Ecología y Desarrollo, Universidad de Valladolid
(Castellano)





Ir a la segunda parte

Entrevistas participantes ASPO VII (y II)

Viene de aquí.


Colin Campbell - Geólogo
(Inglés)




Luis de Sousa - Ingeniero informático, editor de The Oil Drum
(Castellano e inglés)







Juan Requejo - Licenciado Ciencias Económicas, consultor
Victor Bronstein - Ingeniero Electromecánico, Universidad de Buenos Aires
Gonzalo Piernavieja - Licienciado en Ciencias Físicas
(Castellano)





Jean-Luc Wingert - Consultor
(Inglés)





Kjell Aleklett - Catedrático de Física, Universidad de Uppsala
(Inglés)





Ugo Bardi - profesor de Química, Universidad de Florencia
(Inglés)





Ir a la primera parte

martes 6 de enero de 2009

Donde dije digo, digo Diego

Hace un año que dije que apostaba un garbanzo a que el petróleo se pondría a 200 dólares antes de fin de año. Lo dije cuando el petróleo había duplicado el precio cada poco y nada indicaba que fuera a ser imposible que siguiera con la tendencia que llevaba; y con la intención de así darlo a entender, que el petróleo podía seguir subiendo, y subiendo, y subiendo… Los futuros, vaya, que ya traté de explicar la diferencia más de una vez, entre futuros en mercados financieros y petróleo puesto en refinería.

Hoy el petróleo está rondando los 50 dólares, más del quíntuple del precio de hace 10 años, pero casi a una tercera parte del máximo marcado hace seis meses y ¡casi al doble de hace unos días! Menuda volatilidad.

Mala apuesta la mía pues la de hace un año aunque, precavido yo, no me jugara más que un garbanzo, que es al fin y al cabo todo lo que recomendaría a otros que apostaran sobre un imprevisible como el precio de crudos en los mercados internacionales. De hecho, ésa era la intención al apostar un garbanzo, avisar de la poca fiabilidad de este tipo de predicciones.

Insisto en una cosa: el precio de las noticias, ese que repiten todos los medios al unísono, es el precio de unos papelitos con el nombre «petróleo» impreso sobre ellos, y tiene muy poco que ver con el coste de llevar a una refinería un barco lleno de cierto crudo. Por ejemplo, España se nutre en una buena parte de crudo proveniente de México, que es de bajísima calidad, y el Maya (uno de los tipos de crudo mexicano) ya incluso en los papelitos de los mercados cotiza muy por debajo del precio del WTI.

Ese precio de los papelitos, además, lo puede mover cualquiera con relativamente poco dinero (unos cientos de millones de dólares para comprar todo el petróleo del planeta de todo un día) y de hecho lo mueven tipos con varias maletas repletas de billetes que apuestan a la vez al rojo y al negro, como también expliqué algunas veces. De timadores está el mundo lleno. Ahora sabemos que uno se llamaba Madoff, aunque aún no sabemos cuántos Madoffs ha habido. Madoff es otro cuyo principal defecto fue la falta de comprensión de la función exponencial, como muy bien nos explica José Monzó en la entrada de su blog ¿Por qué colapsan las pirámides financieras? Caso Madoff.

Y el otro precio, el de la energía final, es decir los precios de los refinados ya listos para su distribución al por menor y el precio de la electricidad, ése sigue su camino pero insisto, un precio no es el otro. Y no se comportan igual (no deberían, y cuando coincidan sus comportamientos quizás sea eso, una coincidencia, y no podrá ser una prueba de su correlación).

Así, cada vez que tratemos de adivinar precios de derivados bursátiles, fracasaremos repetida y estrepitosamente. 

Me autocitaré de nuevo en otro fracaso de predicción, más reciente aún que el anterior, de julio de 2008. En un foro de Internet en el que suelo participar desde hace varios años, colgué hace poco, cuando el petróleo estaba a unos 120 dólares y bajando, esta gráfica, previo aviso de que lo que estaba presentando era una elucubración chorra y barata con más probabilidad de fallar que la pistola del malo de la película.


¿Y por qué esa figura? Pues porque quería suponer, dar a entender, que el precio del crudo en los mercados sería oscilante, pero por otra parte quería insistir en algo que ya había apuntado en el mismo foro e hilo ahora ya hace tres años, en enero de 2006, que creo es el fondo de la cuestión, además de también una predicción y esta vez sí acertada:
Respecto al precio, pueden verse facilmente los 200 dólares por barril (ahora está cerca del record en casi 70 dólares, hace menos de 3 años estaba a 30 dólares), pero no creo que acabe mucho más caro (ahí ya me puedo equivocar horrores, pues las predicciones en bolsa no son lo mío), pues hay que entender que en cuanto empiece a faltar competitividad -> empleo -> dinero la gasolina y muchos de sus subproductos dejarán de interesar. Dejará de interesar la agricultura para la exportación, por ejemplo, y ya no harán falta tantos transportes, ni tantos fertilizantes ni insecticidas; la gente dejará de moverse en coche, así que no subirá tanto el precio en las gasolineras.
Así como dije aquí en el blog en su día que a 200 dólares podría llegar pronto, también apunté allí y antes en otros sitios —y seguiré apuntándolo donde vaya— que no imaginaba que fuera a subir mucho más allá de 200 (por ejemplo de 200, tampoco esperaba estar errando tras tres años solamente en un 25%, entonces estaba a 70 dólares y a todo el mundo le parecía una barbaridad que fuera a llegar a 100 dólares, cuando al final llegó a casi 150). La cuestión es que, desde el principio mantengo —y por ahora no encontré motivo para cambiar ese razonamiento— que si el petróleo subía mucho, la economía se resentiría, la demanda se ralentizaría, el petróleo moderaría su precio en el surtidor… Y eso está ocurriendo ahora.

El precio de los crudos puestos en refinería, del carbón, del uranio, de las materias primas reales, sí están subiendo con los años, no como los dispares precios de sus pares en los mercados de derivados, o los regulables precios en los surtidores: hoy no cuesta menos recursos, tiempo y esfuerzo que ayer encontrar, extraer, transportar, refinar y distribuir energía, cuesta cada vez más, no se abarata. Y esto tendrá sus consecuencias.

Por un lado, dentro de unos mercados físicos con precios finales fluctuantes pero con unos costes crecientes, habrá quiebras y cierres de petroleras (ya las ha habido las últimas décadas si por quiebras y cierres entendemos que pasen a ser absorbidas por otras petroleras, hoy apenas quedan unos pocos gigantes, al final sólo quedarán la Petro Cola y la Pepsi Oil).

Y por otro lado, habrá especulación; luego puede discutirse si primero fue la especulación o la escasez…

En resumen. Dije que el precio del petróleo llegaría quizás a 200 dólares, pero que probablemente llegaría un momento en que el petróleo dejaría de subir, y que seguramente oscilaría ampliamente por el camino. Esta vez doblo la apuesta, dos garbancitos: el precio del petróleo se volverá a disparar, tanto me da más o menos que la última vez, y volverán las visitas al blog (sí, sepan que tristemente éstas van bastante paralelas al precio del WTI); y luego volverá a caer; pero el precio de la energía con los años seguirá subiendo respecto al coste de la vida, aquí y en Swazilandia. Y eso debería saberse.