Un trillón de petrolillones
Tenía pendiente analizar el texto que enlazaba el usuario Fonollosa en un comentario en el artículo ¿Algóleo?, y ahora venía a cuento colgarlo por lo del post anterior Supermillonarios todos. Ahí va, aunque se me ha quedado el análisis en la primera frase del texto. Era una noticia de FoxNews de hace unos meses, sobre unas cantidades de petróleo halladas en el subsuelo en cierto lugar.
El gobierno estima en hasta 4.3 billones barriles de petróleo que se puede recuperar de la formación de pizarras de Bakken en Dakota del Norte y Montana, usando tecnología actual.
Empezaremos por el error, llamémosle así, de traducción al español de la cantidad: billones, que debería decir miles de millones. Resulta, para quien no lo sepa, que en América y otros lugares cuentan lo de los millones, billones, trillones, etc., de una manera, y en el resto de sitios de otra.
En España se llama millón a un uno con 6 ceros, y se llama billón a un millón de millones, o sea 12 ceros (2 veces 6 ceros); y un trillón es un millón de millón de millones, o sea 18 ceros (3 veces 6 ceros). Así resulta que, por ejemplo, un quintillón en España es un uno seguido de 5 veces 6 ceros, es decir un uno con 30 ceros.
En otros lugares, en cambio, un millón es también un uno con 6 ceros, pero no existe el número de 9 ceros que nosotros llamamos mil millones: ellos le llaman directamente un billón. Y a 3 ceros más, o sea 12 ceros, un trillón. Así, un quintillón, en esos sitios, es una cifra de tantos ceros como 6 (del primer millón), más 3 ceros 4 veces más (del billón, del trillón, del cuatrillón y del quintillón), o sea 6+12=18 ceros, no 30 como en el sistema español. Un quintillón estadounidense, por ejemplo, es un billón español de veces más pequeño que un quintillón español.
Así que al traducir, o al leer noticias de otros lugares, hay que estar al tanto. En la frase de la noticia en cuestión debe entenderse, por estar redactada en EEUU, billones americanos, o sea miles de millones españoles, es decir, 9 ceros en cualquier caso: 4.300.000.000 barriles, cuatro mil trescientos millones.
Ahora que sabemos que no son 4,3 billones, sino mil veces menos barriles, 4.300 millones, sólo cabe compararlo al consumo corriente del planeta, unos 80 millones diarios sólo de petróleo; y dividir una cifra por la otra: 4.300 millones dividido 80 millones da 53. Petróleo para todo el planeta para 53 días.
Pero ¿podría estar refiriéndose a billones, no a miles de millones? Eso son mil veces más barriles, daría para mil veces más días, 53.000 días, que son un siglo y medio de consumo actual. Pues no, cantan las cifras: llevamos consumido, en el último siglo y medio, un billón (europeo) de barriles, un millón de millones, y para ello se ha tenido que acudir a cientos de yacimientos esparcidos por todo el planeta; se calcula que resta aproximadamente otro billón de barriles extraíbles. Se ve claro pues que atribuir una cifra de 4,3 billones a un solo yacimiento es una barbaridad, tienen que ser miles de millones, o sea para 53 días de consumo actual, no para 150 años.
Continuemos con la frase: tema aparte es lo de Dakota del Norte. Si no tenían suficiente con la minería de oro, ahora esto, que son monstruosas minas a cielo abierto que arrasan extensiones enormes, y consumen y estropean ingentes cantidades de agua.
Como tema aparte es lo de «…con la tecnología actual». No se sabe si se referirán a mientras no siga cayéndose el sistema financiero porque de lo contrario no contarían con la tecnología actual.
También es analizable aquella parte de la frase que dice «…petróleo que se puede recuperar de la formación de pizarras…», máxime cuando en la misma noticia se encuentran perlas como «El Servicio Geológico del Gobierno de EEUU lo llama la acumulación continua de petróleo más grande que han encontrado».
Es un error expresar eso así. En el yacimiento no hay petróleo acumulado: en todo caso hay pizarras o esquistos (a veces ni eso, luego lo aclaro) de los que pueden obtenerse, procesamiento industrial costoso mediante, petróleo o gas sintéticos (dependiendo del material hallado y del proceso usado), y a veces gas natural. La diferencia puede llegar a ser la misma que entre tener un lingote de 10 kg de oro puro enterrado en el jardín o tenerlo esparcido por todo el interior de una montaña en partículas del tamaño de un grano de arena. Por supuesto, con la tecnología actual somos capaces de extraer el oro del segundo caso, eso es lo que hacen en Dakota del Norte, pulverizan montañas y las vuelcan sobre un plástico para poder regarlas con cianuro que disuelva el oro contenido, que recogen en el fondo del plástico, fugas sin importancia aparte.
A lo que han hallado en inglés le llaman oil shales, es decir pizarras de petróleo, pero es un mal nombre, pues no son pizarras, y no contienen petróleo (si lo contuviera dirían que han encontrado petróleo, no pizarras), en todo caso bitumen unas veces, querógeno otras, y no siempre apto éste último para obtener de él petróleo sintético, amén del mayor procesamiento que requiere el querógeno que el crudo, lo que lo hace más costoso de refinar. En castellano les llamamos esquistos bituminosos, pero también son malos nombres, porque pueden no ser esquistos y pueden no contener bitumen.
Veamos. El petróleo crudo es una mezcla de hidrocarburos, es decir de diferentes moléculas compuestas únicamente por hidrógeno y carbono. Estas moléculas provienen de querógeno (material orgánico descompuesto atrapado en rocas sedimentarias). En las refinerías se separan los hidrocarburos del crudo y se obtienen por un lado refinados ligeros (gasolinas, kerosenos…) y por otro lado refinados más pesados. Una de estas fracciones resultantes de material denso y pastoso es el betún o bitumen.
El bitumen es una cierta mezcla de hidrocarburos que puede encontrarse en la naturaleza a veces aislado de otros hidrocarburos más livianos. Véase que encontrar bitumen no es encontrar petróleo, sino que es encontrar sólo uno de los subproductos del petróleo. El bitumen puede hallarse mezclado en arenas y arcillas (desde bastante menos de 100 kg a como mucho 200 kg de combustible por cada tonelada de tierra), y puede en esas arenas haber bitumen pero también puede el bitumen estar formando parte de asfalto (una mezcla más compleja, el conocido chapapote) y entonces se le suelen llamar tar sands en inglés y arenas asfálticas en castellano.
Más allá: podemos hallar en el subsuelo ya no petróleo crudo, ni sólo uno de los subproductos que lo suelen componer, como bitumen, sino únicamente querógeno ni siquiera transformado aún en hidrocarburos.
Pero todo esto a la prensa se la trae un poco floja, de manera que solamente hablan siempre de «pizarras bituminosas», cuando no de «petróleo» directamente, independientemente de que se trate de depósitos sedimentarios (cuando la pizarra es una roca metamórfica, transformada por la presión y temperatura), e independientemente de que contengan gas natural (algunos yacimientos lo contienen atrapado entre la roca), petróleo crudo, asfalto, bitumen o únicamente querógeno. O independientemente de que dadas sus características y coste de refino, vaya a ser usado por la industria que utiliza sedimento bituminoso directamente sin refinar como combustible para calor y generación eléctrica, y aprovecha los residuos sólidos resultantes de la combustión para la construcción e industria química.
Así que decir que se ha hallado un fantásticamente grande yacimiento de «pizarras de petróleo», así a secas, sin especificar su contenido y tipo de querógeno, o si sí se trata de bitumen, ni más datos sobre la calidad de lo hallado, ni si todo el yacimiento consta de la misma concentración y calidad, no tiene ningún valor informativo. Además se sabe de la extrema abundancia de asfalto, bitumen y querógeno atrapado en arenas, arcillas y rocas desde hace mucho tiempo: las piedras bituminosas se han usado toda la historia de la humanidad, donde las hubo, como si fueran carbón, no es nada nuevo. Y por si fuera poco es de sobras conocido que los principales campos están en Canadá y en Venezuela. Es decir, en este caso apenas había noticia.
Luego se podría hablar de cómo piensan extraer esa tierra bituminosa. Pero eso es otro tema.
*Antaño se solía ver escrito un uno, o el número correspondiente, pequeñito (subíndice) intercalado en la cifra, indicando los millones, billones y sucesivamente para facilitar la lectura, por ejemplo 9132038.5761873.424, que se lee novecientos trece billones, treinta y ocho mil quinientos setenta y seis millones, ochocientos setenta y tres mil cuatrocientos veinticuatro; pero la informática favorece poco el uso de estas muletillas —en HTML, para escribir por Internet en el blog por ejemplo, se usa el código <*sub>número<*/sub> (quitados los asteriscos) para los subíndices, y lo mismo pero con sup para los superíndices, por ejemplo 1030—.
La «escala larga» la usan la mayoría de idiomas europeos y la «escala corta» se usa principalmente en inglés. En la «escala larga» algunos países usan para los mil millones, mil billones, mil trillones, etc., términos como millardo, billardo, trillardo…
Pero otros países como Brasil mezclan las dos escalas: hasta mil millones y billón coinciden con la larga, pero de ahí para arriba funcionan como la corta, añadiendo el siguiente nombre (billón, trillón, etc.) cada tres ceros. Otros idiomas como chino, japonés, hindú, etc., tienen sus propios sistemas de numeración, a veces con palabras para diez millones, cien millones, etc. En Italia usan comúnmente la secuencia que traduciríamos al castellano como millón, millardo, mil millardos, un millón de millardos y un millardo de millardos. El griego usa la escala corta, pero es capaz de decir con pocas palabras el equivalente a un uno con tres billones de ceros detrás. En países como Sudáfrica, donde se comparten el Afrikaans (muy parecido al holandés) con su escala larga, y el inglés con la corta, se forman tremendos líos.
Es recomendable la anotación científica para evitar estas indefiniciones utilizando superíndices (36 x 106 serían 36 millones), o bien utilizando la anotación informática para evitar el uso de superíndices (36e6 ó 36E6 que también serían 36 millones).
En España se llama millón a un uno con 6 ceros, y se llama billón a un millón de millones, o sea 12 ceros (2 veces 6 ceros); y un trillón es un millón de millón de millones, o sea 18 ceros (3 veces 6 ceros). Así resulta que, por ejemplo, un quintillón en España es un uno seguido de 5 veces 6 ceros, es decir un uno con 30 ceros.
En otros lugares, en cambio, un millón es también un uno con 6 ceros, pero no existe el número de 9 ceros que nosotros llamamos mil millones: ellos le llaman directamente un billón. Y a 3 ceros más, o sea 12 ceros, un trillón. Así, un quintillón, en esos sitios, es una cifra de tantos ceros como 6 (del primer millón), más 3 ceros 4 veces más (del billón, del trillón, del cuatrillón y del quintillón), o sea 6+12=18 ceros, no 30 como en el sistema español. Un quintillón estadounidense, por ejemplo, es un billón español de veces más pequeño que un quintillón español.
Así que al traducir, o al leer noticias de otros lugares, hay que estar al tanto. En la frase de la noticia en cuestión debe entenderse, por estar redactada en EEUU, billones americanos, o sea miles de millones españoles, es decir, 9 ceros en cualquier caso: 4.300.000.000 barriles, cuatro mil trescientos millones.
Cuadro de escalas «larga» y «corta»*
Ahora que sabemos que no son 4,3 billones, sino mil veces menos barriles, 4.300 millones, sólo cabe compararlo al consumo corriente del planeta, unos 80 millones diarios sólo de petróleo; y dividir una cifra por la otra: 4.300 millones dividido 80 millones da 53. Petróleo para todo el planeta para 53 días.
Pero ¿podría estar refiriéndose a billones, no a miles de millones? Eso son mil veces más barriles, daría para mil veces más días, 53.000 días, que son un siglo y medio de consumo actual. Pues no, cantan las cifras: llevamos consumido, en el último siglo y medio, un billón (europeo) de barriles, un millón de millones, y para ello se ha tenido que acudir a cientos de yacimientos esparcidos por todo el planeta; se calcula que resta aproximadamente otro billón de barriles extraíbles. Se ve claro pues que atribuir una cifra de 4,3 billones a un solo yacimiento es una barbaridad, tienen que ser miles de millones, o sea para 53 días de consumo actual, no para 150 años.
Continuemos con la frase: tema aparte es lo de Dakota del Norte. Si no tenían suficiente con la minería de oro, ahora esto, que son monstruosas minas a cielo abierto que arrasan extensiones enormes, y consumen y estropean ingentes cantidades de agua.
Como tema aparte es lo de «…con la tecnología actual». No se sabe si se referirán a mientras no siga cayéndose el sistema financiero porque de lo contrario no contarían con la tecnología actual.
También es analizable aquella parte de la frase que dice «…petróleo que se puede recuperar de la formación de pizarras…», máxime cuando en la misma noticia se encuentran perlas como «El Servicio Geológico del Gobierno de EEUU lo llama la acumulación continua de petróleo más grande que han encontrado».
Es un error expresar eso así. En el yacimiento no hay petróleo acumulado: en todo caso hay pizarras o esquistos (a veces ni eso, luego lo aclaro) de los que pueden obtenerse, procesamiento industrial costoso mediante, petróleo o gas sintéticos (dependiendo del material hallado y del proceso usado), y a veces gas natural. La diferencia puede llegar a ser la misma que entre tener un lingote de 10 kg de oro puro enterrado en el jardín o tenerlo esparcido por todo el interior de una montaña en partículas del tamaño de un grano de arena. Por supuesto, con la tecnología actual somos capaces de extraer el oro del segundo caso, eso es lo que hacen en Dakota del Norte, pulverizan montañas y las vuelcan sobre un plástico para poder regarlas con cianuro que disuelva el oro contenido, que recogen en el fondo del plástico, fugas sin importancia aparte.
A lo que han hallado en inglés le llaman oil shales, es decir pizarras de petróleo, pero es un mal nombre, pues no son pizarras, y no contienen petróleo (si lo contuviera dirían que han encontrado petróleo, no pizarras), en todo caso bitumen unas veces, querógeno otras, y no siempre apto éste último para obtener de él petróleo sintético, amén del mayor procesamiento que requiere el querógeno que el crudo, lo que lo hace más costoso de refinar. En castellano les llamamos esquistos bituminosos, pero también son malos nombres, porque pueden no ser esquistos y pueden no contener bitumen.
Veamos. El petróleo crudo es una mezcla de hidrocarburos, es decir de diferentes moléculas compuestas únicamente por hidrógeno y carbono. Estas moléculas provienen de querógeno (material orgánico descompuesto atrapado en rocas sedimentarias). En las refinerías se separan los hidrocarburos del crudo y se obtienen por un lado refinados ligeros (gasolinas, kerosenos…) y por otro lado refinados más pesados. Una de estas fracciones resultantes de material denso y pastoso es el betún o bitumen.
El bitumen es una cierta mezcla de hidrocarburos que puede encontrarse en la naturaleza a veces aislado de otros hidrocarburos más livianos. Véase que encontrar bitumen no es encontrar petróleo, sino que es encontrar sólo uno de los subproductos del petróleo. El bitumen puede hallarse mezclado en arenas y arcillas (desde bastante menos de 100 kg a como mucho 200 kg de combustible por cada tonelada de tierra), y puede en esas arenas haber bitumen pero también puede el bitumen estar formando parte de asfalto (una mezcla más compleja, el conocido chapapote) y entonces se le suelen llamar tar sands en inglés y arenas asfálticas en castellano.
Más allá: podemos hallar en el subsuelo ya no petróleo crudo, ni sólo uno de los subproductos que lo suelen componer, como bitumen, sino únicamente querógeno ni siquiera transformado aún en hidrocarburos.
Pero todo esto a la prensa se la trae un poco floja, de manera que solamente hablan siempre de «pizarras bituminosas», cuando no de «petróleo» directamente, independientemente de que se trate de depósitos sedimentarios (cuando la pizarra es una roca metamórfica, transformada por la presión y temperatura), e independientemente de que contengan gas natural (algunos yacimientos lo contienen atrapado entre la roca), petróleo crudo, asfalto, bitumen o únicamente querógeno. O independientemente de que dadas sus características y coste de refino, vaya a ser usado por la industria que utiliza sedimento bituminoso directamente sin refinar como combustible para calor y generación eléctrica, y aprovecha los residuos sólidos resultantes de la combustión para la construcción e industria química.
Así que decir que se ha hallado un fantásticamente grande yacimiento de «pizarras de petróleo», así a secas, sin especificar su contenido y tipo de querógeno, o si sí se trata de bitumen, ni más datos sobre la calidad de lo hallado, ni si todo el yacimiento consta de la misma concentración y calidad, no tiene ningún valor informativo. Además se sabe de la extrema abundancia de asfalto, bitumen y querógeno atrapado en arenas, arcillas y rocas desde hace mucho tiempo: las piedras bituminosas se han usado toda la historia de la humanidad, donde las hubo, como si fueran carbón, no es nada nuevo. Y por si fuera poco es de sobras conocido que los principales campos están en Canadá y en Venezuela. Es decir, en este caso apenas había noticia.
Luego se podría hablar de cómo piensan extraer esa tierra bituminosa. Pero eso es otro tema.
*Antaño se solía ver escrito un uno, o el número correspondiente, pequeñito (subíndice) intercalado en la cifra, indicando los millones, billones y sucesivamente para facilitar la lectura, por ejemplo 9132038.5761873.424, que se lee novecientos trece billones, treinta y ocho mil quinientos setenta y seis millones, ochocientos setenta y tres mil cuatrocientos veinticuatro; pero la informática favorece poco el uso de estas muletillas —en HTML, para escribir por Internet en el blog por ejemplo, se usa el código <*sub>número<*/sub> (quitados los asteriscos) para los subíndices, y lo mismo pero con sup para los superíndices, por ejemplo 1030—.
La «escala larga» la usan la mayoría de idiomas europeos y la «escala corta» se usa principalmente en inglés. En la «escala larga» algunos países usan para los mil millones, mil billones, mil trillones, etc., términos como millardo, billardo, trillardo…
Pero otros países como Brasil mezclan las dos escalas: hasta mil millones y billón coinciden con la larga, pero de ahí para arriba funcionan como la corta, añadiendo el siguiente nombre (billón, trillón, etc.) cada tres ceros. Otros idiomas como chino, japonés, hindú, etc., tienen sus propios sistemas de numeración, a veces con palabras para diez millones, cien millones, etc. En Italia usan comúnmente la secuencia que traduciríamos al castellano como millón, millardo, mil millardos, un millón de millardos y un millardo de millardos. El griego usa la escala corta, pero es capaz de decir con pocas palabras el equivalente a un uno con tres billones de ceros detrás. En países como Sudáfrica, donde se comparten el Afrikaans (muy parecido al holandés) con su escala larga, y el inglés con la corta, se forman tremendos líos.
Es recomendable la anotación científica para evitar estas indefiniciones utilizando superíndices (36 x 106 serían 36 millones), o bien utilizando la anotación informática para evitar el uso de superíndices (36e6 ó 36E6 que también serían 36 millones).


5 comentarios:
Excelente post aclaratorio , muchas gracias.
Un saludo!
En mi opinión, como mas claro queda es utilizando los prefijos:
Kilo(K),Mega(M),Giga(G),Tera(T),...
De esta manera si se habla de un 1G€, queda claro que es 1000.000.000€ ó mil millones de euros, o Un billon americano de euros, o un millardo.
Ademas gracias a la informática, la gente esta bastante familiarizada con esta anotación.
Sí, ya lo comenté un día: mucha gente sabe cuánto es un gigabyte, pero no un gigawatio, un gigabarril o un gigaeuro. Curioso al menos.
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