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Gabriel Tobar García
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viernes 26 de septiembre de 2008

El generador, póngalo en casa del vecino

Publicado en Última Hora Menorca el 30-09-08

El argumento más manido del año pasado para protestar contra los molinos eléctricos (en la prensa menorquina), a medida que se producían anuncios para su instalación, era que son feos. A eso se llegaba y no a más.

Nadie argumentaba que los molinos produjeran poca energía para los estándares de consumo a los que nos hemos acostumbrado en los últimos decenios. Nadie apuntó a que, si Menorca deseara consumir lo mismo que consume —más bien malgasta— en energía hoy en día, necesitaría molinos en un número con cuatro ceros, que no cabrían en la isla, literalmente.

Nadie se quejó tampoco de que, cada vez que se anunciaba una nueva instalación supuestamente renovable, las miles de personas que iban a poder disfrutar de la energía resultante no eran miles sino cientos, siempre resulta sobrar un cero, pues al que tira de calculadora siempre se le “olvida” que no sólo de electricidad vive el hombre, que es falaz atribuirse solamente el consumo del enchufe y olvidar el de la furgoneta que circula 8 horas en el trabajo, el del barco que trae los bienes, el de los aviones que nos nutren de turistas, el del coche que nos traslada a casa…

Tampoco se quejó nadie de que no fueran todo lo limpios que se anuncian al necesitar cada uno de toneladas y toneladas de hormigón en la base, de cobre en la maquinaria, de fibra de carbono en las palas y de acero en la torre, amén de mil sutilezas tecnológicas más que siempre incluyen metales preciosos y escasos y productos tóxicos.

Nadie se quejó de que esas instalaciones industriales fueran declaradas de interés público y así se instalaran sobre terrenos rústicos, cuando todo lo que tienen es únicamente de interés privado: véase Son Salomó, multipropiedad de 37 empresas, propietaria cada una del máximo de placas permitidas por la normativa de subvenciones, pero en realidad 37 empresas en multipropiedad de dos únicas personas, un Squella y un más que probable testaferro, quienes disfrutan de las subvenciones que todos nosotros les damos mensualmente para que nos sirvan electricidad, logrando así ellos una producción y venta garantizadas (creen los inversores, a mi parecer de forma naïf).

Nadie se ha quejado de los miles de cubos de hormigón que se han enterrado en las cuatro tanques donde se han instalado las placas. Nadie se queja de que levantando la pared no se vean, ya no las placas, sino nada, cuando antes se veía paisaje a ese lado de la carretera; parece que las queremos, pero no las queremos ver, pero las queremos, pero no las queremos ver, pero las queremos…

Sin duda lo peor es la permisividad frente a la construcción de una factoría eléctrica en pleno campo. Parece aquel chiste del borracho: «no, agente, verá, perdí las llaves allí, pero aquí hay más luz». Las factorías, por favor, a los polígonos.

Nadie se quejó de que todas esas instalaciones supuestamente renovables no servirían para nada en caso de falla de suministro, pues como nunca nadie reconoce que pudiera haber tal, ¿para qué preparar su conexión al caso?

Nadie, o casi nadie, se quejó de nada de todo eso, sólo de que eran feos. Como el chaval con el carnet recién sacado que se va al concesionario y lo único que acierta a pedir para su coche, dada su aún tierna ignorancia en la materia, que sea azul, sobre todo azul, como si ésa fuera una buena característica en un vehículo utilitario y en eso se pudiera uno basar para su elección.

El año pasado era que eran feos. Y este año tenemos un nuevo argumento, si cabe más cerril que el anterior: siempre nos traen a Ciutadella lo que no quieren en Mahón, allí tienen más de todo y nosotros queremos más de todo que allí, pero menos roña así que no queremos palos y postes raritos de esos. Incontestable argumento por absurdo y paranoico; y por estar completamente alejado de cualquier realidad. Quien de eso se quejaba en una carta a un diario no cae, o probablemente no le apetezca caer, en que toda la electricidad que disfruta él, la fabrican en Mahón o Mallorca, con el humillo resultante sobre sus cabezas, no las de los residentes en Ciutadella, desde hace décadas; que todos los combustibles que disfruta lo extraen en otras zonas que no Ciutadella (ni Menorca), y los residuos y molestias del refino, también se producen fuera; que todo el consumo de alimentos, bienes y servicios que disfrutamos, incluyen mucha energía en todos los procesos previos a su consumo, y que ninguna parte de esta energía es producida en Menorca, menos en Ciutadella.

Quienes patalean de vez en cuando contra los nuevos sistemas de generación energética, sólo están mirando a su ombligo, deberían dejar de hacerlo y comportarse más responsablemente y atender a lo siguiente: debemos ir acostumbrándonos a producir nuestra propia energía y, si no nos gusta hacerlo en cantidades masivas, dejar de consumirla en esas mismas cantidades. No hay ninguna otra propuesta que se me antoje ética.

jueves 25 de septiembre de 2008

Eso va a ser de la asíntota turística

La economía insular, nos informan, crecerá este año 2008 algo por encima del 1% (con suerte). En los últimos ocho años se han doblado los visados para construir, que han llegado a un 0,63 anual del total del territorio insular. La llegada de inmigrantes (para mano de obra barata, claro está) ha aumentado la población insular un 24%. Para producir prácticamente lo mismo que hace cuatro años se consume un 15,5% más de energía.

Eso va a ser de la asíntota turística.

martes 23 de septiembre de 2008

El histrionismo del precio del crudo

El petróleo crudo estuvo en los mercados financieros, hace un par de sesiones bursátiles (finales de la semana pasada), en algunos momentos por debajo de los 90 dólares el barril, cuando hace unos pocos meses jugueteaba con los 150 dólares, después de haber subido hasta esa cifra en pocos años desde los 20 dólares en los que había estado estable durante décadas. Y en las dos últimas sesiones ha pasado el crudo de 90 dólares a 130.


Pero no es correcto decir que es el petróleo crudo el que varía de esa manera de precio. Para hablar con propiedad, pero no sólo para eso sino para comprender de qué se está moviendo tanto el precio, debemos hablar de que los futuros sobre materias primas, en concreto los futuros sobre crudos, han hecho eso, no el crudo. Y no son sólo los futuros, sino también las opciones sobre futuros sobre crudo.

Para entender esto cabe tener claro qué es una acción, qué un futuro sobre bienes, qué un futuro sobre una acción y qué son opciones call y put sobre acciones o sobre futuros, y comprender que unos suben o bajan dependiendo de todos los demás y de la cantidad de maletines disponibles en cada momento para juguetear con todo eso. Quizás le sirva este otro artículo a quien no tenga esos conceptos por la mano.

El hecho que seguramente verá relevante en este caso quien sí lo entienda, ya no es sólo el subidón del futuro de entrega en octubre, sino que el subidón coincida con el vencimiento del futuro. Tal ha sido la diferencia de precio al alza en pocas sesiones, un 45%, que los calls sobre crudo han pegado subidas espectaculares.

¿Quién esperaba que el petróleo se pudiera poner en 130 dólares otra vez en sólo dos días? Hace poco alguien hasta me recriminó haber apostado un garbanzo por los 200 a final de año. Casi nadie esperaba algo así.

Sólo cabe visitar SG y echar un vistazo a, por ejemplo, los calls sobre los futuros sobre el Brent con vencimiento en noviembre, con precio de ejercicio de 135 $. Y como el 10 de noviembre, fecha de vencimiento de ese call, está a la vuelta de la esquina, el call estaba por los suelos. Hace dos sesiones estaba, exactamente, a un céntimo. Y porque no podía estar a medio céntimo. ¿Y tras la subida del 45 por ciento en dos días? A 7 céntimos. Un 700% de ganancia para quien acertara a apostar un maletín de dinero a eso, que será, en buena lógica, el mismo que ha perdido el 45% de otro maletín igual subiendo el precio del subyacente.


Ese call se emitió en su día a 1 dólar, llegó a estar a alrededor de 1,5 cuando el petróleo estaba subiendo ya muy por encima de los 135 $ de precio de ejercicio del call. Ha llegado a estar a 1 céntimo, perdiendo el 99,5% de su valor (mientras los puts subían como la espuma). Y ahora se duplica por momentos. Y hay decenas de calls y puts, y decenas de mercaderes aparte de SG, y decenas de subyacentes con los que jugar. Y no he tenido acceso a datos de calls que vencieran hoy, cuyas subidas deben de haber sido de record Guinness. Algunos se están forrando, a costa de todos los demás que entran en el juego, normalmente a palpas.

Y los medios diciendo que eso es el precio del petróleo, que sube y baja. Ea.

domingo 21 de septiembre de 2008

ASPO 2008 en Barcelona

Editado 21-9-08

Está disponible el programa final aquí y una noticia resumiendo las intervenciones que tendrán lugar aquí. ¿Irá alguien del Consell Insular o del Govern Balear? Entre las conferencias se tratará el caso de las Islas Canarias, y sus programas dirigidos a la autosuficiencia energética, como el de Hierro, isla declarada Reserva de la Biosfera al igual que Menorca.


Mensaje original

La Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) organiza la VII Conferencia Anual de la Asociación para el Estudio del Cénit del Petróleo (ASPO, por sus siglas en inglés), que tendrá lugar los días 20 y 21 de octubre de 2008, en el World Trade Center de Barcelona.

AEREN, bajo la denominación ASPO Spain, representa desde julio de 2006 en nuestro país a ASPO, una red de organizaciones presente en más de 20 países de todo el mundo. AEREN – ASPO Spain se fundó en 2005, y ha participado en diversos estudios sobre los hidrocarburos y modelos energéticos en España, además de realizar labores divulgativas y albergar debates en su sitio web Crisis Energética, presente en Internet desde octubre de 2003.

El principal cometido de las organizaciones agrupadas en torno a ASPO es el estudio del declive de la producción del petróleo mundial y el gas natural (conocidos como “peak oil” y “peak gas” en inglés), sus posibles efectos en la sociedad, así como las posibles acciones para la mitigación de sus efectos.

Las conferencias ASPO tratan de asuntos relacionados con el cenit del petróleo y el gas; la evaluación de las capacidades y las dotaciones mundiales de los mismos, en función de la demanda, la economía, la tecnología y la política; las posibles alternativas a los fósiles, además de intentar elevar el grado de conciencia sobre las consecuencias que ello puede tener para la Humanidad. Véase, a modo de ejemplo, las crónicas de las conferencias realizadas en Berlín, Pisa y Cork. Se espera la asistencia de entre 300 y 500 científicos y personalidades relevantes.

Hay un dossier sobre el evento y una página web del mismo donde inscribirse.

NiNuclearNiOtras estará presente, tratando de aportar su granito de arena, con una exposición de 50 viñetas.

sábado 20 de septiembre de 2008

¿Por la movilidad o contra ella? II

...Y no es que no me gusten los coches.

Me gusta jugar a los coches en el ordenador, con su volante, sus pedales, su palanca de cambio y los altavoces con subwoofer, que parece que tengo el coche encima de la mesa. Tanto me da, los GTs, que los Toca o el Netkar, el Live for Speed que los Need for Speed; o el Nascar 2003. Con el Grand Prix Legends llegué a hacer algún fugaz record de mundo en alguno de los cientos de circuitos existentes, pero sobre todo era el number one indiscutible, del mundo mundial, con un gamepad. Me encantaban los circuitos de Sebring, Sachsenring, Clermont Ferrand o Nurburgring. ¡Esas 174 curvas del infierno verde, que en un día de lucidez recorrí en siete cincuenta y tantos! Llegué a estar el 5º o 6º de España, ya ni recuerdo; y federado en la FIA corrí en el equipo de España en un campeonato del mundo de F1 virtual, en el que llegamos a semifinales.

Y con el Trackmania Nations llegué a estar el primero de España. Ah… esos coches…

Desde el Indianapolis 500 del Amiga o el GP2 para el PII a 350Mhz, a los coches de rally del Collin McRae o del Michelin Rally Championship, pasando por el Mario Kart de la Nintendo, esos coches…

¡Y las motos! Simuladores de motocross, algunos en pistas imposibles con vuelos de kilómetros, otros de trial, otros de motos de carreras…

¡Y los coches de hacer el burro! Aquellos Big Foot por el campo, o el mítico Destruction Derby… Y aquellos otros juegos donde echando carreritas de mil tipos tenías que ir mejorando el coche con los puntos logrados…

Recuerdo un simulador de camiones, otro de furgonetas de UPS… Y el Midtown Madness, menudas carreras por calles; y Driver, tremendas misiones de chofer de la mafia…

Esos simuladores de ciudades: poder conducir por París, Tokio, Londres o Nueva York…

Vamos, que me encantan los coches.

En realidad los prefiero de verdad, claro, coches reales. Esas trazadas buscando el ápice, notar como caminan las ruedas traseras en las curvas, salir del parking con un torete, las apuradas de frenada… Soy un artista, la carretera es mi lienzo y el coche mi pincel, como decía hace 40 años el campeón del mundo de F1 Graham Hill.

En su día deseé llegar a tener un Aston Martin Lagonda. Una vez conduje 1.500 kms seguidos (parando a orinar y repostar, total 15 horas non-stop, de París a Valencia). Me flipaba montar en kart, son la leche.

Y en moto, quizás más aún. Tuve varias motos: de ciudad sin silenciador, de campo con tacos en las ruedas para arrancar raíces de las dunas, de carretera para hacer plegaditas y asustar a los demás, engendros trucados para rozar estriberas en pistas de karting… Siempre impolutas, bien pintadas, reformadas y retrucadas y, cuando la moto lo requería, con todas las pegatinas de rigor, para poder lucir bien.

En otros tiempos he ido a Cheste a ver a Barrichello y a Rossi, a Montmeló a ver a Crivillé, a Zandvoort a ver serpentear Superbikes o al Jarama a ver rodar el coche que fue de Emerson Fittipaldi.

Claro, en realidad me gustan los coches y las motos de verdad, mucho más que los jueguecitos. No es que no me gusten los coches, me encantan (de quedarse abobolinado, lo que es encantarse, vamos), pero es que lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible: no hay para todos, así que mejor dejarlo estar por ahora.

¿Estás enfermo de coche? Al menos consíguete un jueguecito y deja en paz la calle.

viernes 19 de septiembre de 2008

¿Por la movilidad o contra ella?

Publicado en Última Hora Menorca el 23-9-08

Estamos en la Semana Europea de la Movilidad. La RAE dice que la movilidad es la cualidad de movible. Esta semana se promueve la movilidad, que todo sea más movible pues.

No se sabe bien cuál debe de ser la sana intención a estas alturas, cuando los señores locales de la movilidad, los distribuidores de automóviles (mayoritariamente con esos aparatos lo convertimos todo, aun a nosotros mismos, en movible), ya han avisado de que el horno no está para bollos, y para demostrarlo han suspendido su feria anual, que solía ir bien acompañada de festejos cocheriles. Así que ¿de qué se trata exactamente lo de celebrar, ya no un día sino una semana entera de la movilidad?

¿Se trata simplemente de tratar de minimizar el pollo diario que montamos al tratar de movernos sin mesura?

Será lo último, porque por ejemplo en un acto unos policías realizaban controles de humo a algunos vehículos que por allí circulaban. Tras lo cual los conductores seguían su camino emitiendo el humo, eso sí, muy conscientes al haberlo contabilizado. Humo contable.

En otro acto se mostraban las excelencias de los coches híbridos. En el eco de las noticias se resaltaba que en Japón y EEUU ya hay muchos (sin especificar el porcentaje sobre el total, que llevará sin duda varios ceros tras la coma) y que ahorran cantidad. Más humo contable.

Hubo otro acto más, donde también policías mostraban a conducir de manera eficiente (uno creía que estaban para solucionar el tráfico, no para promoverlo). Con sus recomendaciones cualquiera podrá realizar desplazamientos inútiles, como ir a mirar más modelos de sofá, pero de manera eficiente: la eficiencia en la inutilidad. Así empezaron las líneas aéreas como Spanair hace unos meses, llevando turistas de un lado a otro «de manera eficiente», reduciendo la velocidad en vuelo; se prevé que la acaben reduciendo a algo cercano a cero.

Aquí cabe una clase de aquellas de Barrio Sésamo, en las que salía Coco, aquel simpático muñeco azul, diciendo aquello de «hoy aprenderemos la diferencia entre».

Podemos repasar aquel capítulo donde explicaba la diferencia entre más y menos. Un coche no puede ahorrar ni más ni menos que otro coche, porque, (y ése era otro capítulo, de la diferencia entre ahorrar y gastar) un coche no ahorra, a diferencia de lo que se anuncia constantemente, mintiendo, por parte de los interesados en su distribución. Un coche puede gastar más o menos, pero no ahorrar.

Y ni eso tan siquiera, el único que puede gastar más o menos es el que lo conduce, dependiendo de lo que insista en ello. De pensar de otro modo, podríamos llegar a conclusiones absurdas como que trabajando en Punta Prima y viviendo en Cala’n Bosch (65 km), se ahorra más mientras el coche gaste menos, respecto a trabajar cerca de casa (o vivir cerca del trabajo) y no usar el coche a diario; o a otro absurdo, que sería que uno no puede ahorrar si no tiene coche.

Es curioso a veces el lenguaje: veamos destino e imposición. Los coches híbridos no «están destinados a triunfar», como se ha publicado, en todo caso se impondrá su triunfo por los fabricantes a través de aquella media de 6 anuncios de coches por pausa publicitaria en televisión, uno de aceites y otro de seguros, en total 8.000 impactos visuales publicitarios por persona en el tiempo medio de vida de un automóvil en España. Entre que uno se compra un coche y otro, le tratan de vender el siguiente 8.000 veces. No me dirán que no es de locos… Si no nos ceñimos a los coches, se calcula en unos 3.000 ¡diarios! los impactos visuales publicitarios por persona: abra la despensa, los hay por docenas... Luego la gente se siente cansada al llegar la noche. Extraña más bien que no pidan a urgencias un psiquiatra.

Triunfar e inundar. Un coche no triunfa, inunda las calles. El transporte es necesario en el entorno que nos hemos creado (que desde luego no es el mejor posible): los servicios y la producción de bienes requieren del transporte, tanto del terrestre como del naval o el aéreo, pero no es necesario que cada familia disponga de varios vehículos, donde un mínimo de 1.500 kilogramos de recursos mueven un solo humano de 70 kg que, hasta hace una sola generación, siempre subsistió sin problema alguno sin vehículo personal motorizado y cabinado.

No debía haber sido la semana por la movilidad, sino contra su exceso.

martes 16 de septiembre de 2008

¿Ecoahorro o ecogasto a chorro?

Publicado en versión reducida en Última Hora Digital el 14-10-2008

Navegando por un portal supuestamente informativo llamado ADN.es, al que no voy a enlazar pues no me da la gana en este caso regalarle visitas, he visto hoy un artículo llamado «Ecoahorro» sobre dos ruedas. Se podía leer al comienzo de la nota: «La gasolina está por las nubes, el planeta se deteriora y las empresas buscan nuevas fórmulas para abaratar costes». Y continúa: «La ecuación, difícil de encajar, ha encontrado una solución que llega desde Estados Unidos».

La fabulosa buena nueva, la llegada de una solución, se llama Segway y les dejaré para que disfruten la ilusión, que sin duda les habrá provocado, unos segundos. Uno, dos, tres, suficiente: Segway es la marca comercial de un mísero patinete eléctrico. Ya, lo siento.

Si se preguntan por qué diablos me fijo en tal bobada, les contaré que no es por otra cosa que porque, durante el escaneo automático del resto de la noticia —en el que incurrieron automáticamente mis ojos al caer yo en la cuenta del ful de información que tenía en pantalla— mi OCR cerebral procesó la existencia de «Ciutadella de Menorca» entre el texto. ¡Caramba, eso es donde estoy! Y claro, me interesé.

Y si se preguntan que por qué diantre les cuento todo esto, les explico. La noticia contenía la siguiente aseveración:

«La Oficina de Turismo de Ciutadella de Menorca (...) lo está incorporando de forma progresiva.»

¡Y tan progresiva! Los que se supone que tienen en la Oficina de Turismo de Ciutadella, no los vi nunca. He salido a dar una vuelta, a ver si es que eso era cosa nueva de hoy, y nada. ¿Los sacarán al portal del garaje un par de minutos al día y dentro de un tiempo un poco más, para incorporarlos a la circulación de forma progresiva? ¿Quizás son patines tímidos? Raro, raro.

El tema es que a los de esa oficina siempre les he visto informando en garitas o en puntos estratégicos, nunca imaginé que tuvieran que moverse tanto que no pudieran tirar del servicio público de transporte de pasajeros. Pero bueno, si necesitan desplazarse tanto, imagino yo que un patinete eléctrico, para ir de un lado al otro por el pueblo o por alguna urbanización, siempre resultaría ventajoso a moverse de otra manera.

Pues no sé yo, porque para empezar, está lo de siempre, el tema a pie y en bici, que más sencillo, sano y barato no puede ser, sobre todo si se trata de un lugar tan pequeño como Ciutadella y sus urbanizaciones, y además siendo funcionarios encima dan ejemplo.

Y luego está el bus. Si alguien trabaja en algo que va a obligarle a moverse bastante, pues que le compren un abonamiento que suele salir por poco dinero y con el que cada viaje acaba valiendo pocos céntimos.

Pero bueno, tampoco hay que ser prejuicioso, luego lo tachan a uno de vete a saber qué. Analizaremos el dichoso patinete.

Hay varios modelos, pero todos se caracterizan por tener las ruedas dispuestas sobre un solo eje, una a cada lado de la plataforma, en lugar de la disposición habitual de una detrás fija y otra delante montada sobre una pequeña horquilla que se eleva hasta el manillar. Aquí no hay horquilla ni dirección, solo dos ruedas, una a cada lado de la plataforma, un manillar que sube desde la plataforma hasta la altura adecuada y un mando de gas.

Con tal configuración lo lógico sería darse un espaldarazo al intentar acelerar, y un morrazo cada vez que intentemos frenar. Pero eso no se da con el superpatinete porque dispone de un ordenador que lo evita: si tu cuerpo tiende a caer hacia delante, el aparato dará gas y te echará hacia atrás, y viceversa; eso muchas veces por segundo, de manera que ni lo notas, notarás simplemente que la cosa se queda estable contigo encima. La sensación tiene que se curiosa.

La cosa se mueve con electricidad, y ambas ruedas giran independientemente, de manera que rodando una más rápida que la otra, el chisme gira. Incluso puede girar sobre sí mismo rotando una rueda hacia delante y otra hacia atrás. Velocidad máxima, 20 km/h (mucha gente no llega a esa velocidad con una bicicleta normal); peso, 47 kg el modelo más sencillo, es decir como un Vespino; capacidad, entre 45 y 110 Kg (que significa propietarios muy gordos y muy flacos no); autonomía, entre 24 y 38 km por carga (dependiendo de lo anterior, la gordura del piloto, e imagino que con la batería a estrenar).

O sea, que más que unos patinetes eléctricos son unos ciclomotores camuflados (y como los ciclomotores, luego tampoco llegarán a la velocidad declarada sino a más).

Y al grano, a lo que interesa, la pela. El patinete revolucionario, la solución a la crisis energética llegada de Estados Unidos de América en su modelo básico y sin accesorios, cuesta ciento cuarenta y tres euros con diez céntimos, nada más y nada menos. Bueno, más IVA. Al mes, claro. Durante 48 meses. En total poco menos de 8.000 euros. Con garantía de la batería para sólo 3 meses (no sé por qué prometen pues 1.000 ciclos de carga, a uno al día serían 3 años). Y a recargar diariamente a cargo del bolsillo de uno mismo. Eso sí, con un seguro a terceros por si te llevas a alguien por delante con la maquinita. Vamos, una verdadera ganga de patinete.

Sí, ya sé, no es el precio inicial lo que cuenta, porque al ser eléctrico, gasta menos que con gasolina y bla, bla… De acuerdo pues, computémoslo. Dicen en la web del aparato:

«Un ciclo de carga completo dura entre ocho y diez horas, lo que, a 10 céntimos por KW-h, supone aproximadamente el precio de un periódico»

Aunque anunciar eso de esa manera, es algo así como una estafa pero sin el como. Para empezar, el kWh no está a 10 céntimos, sino a más; y fluctúa su precio, siempre hacia arriba (no va a ser al revés), de manera que en los 48 meses que toca pagar el patín los 10 céntimos pueden ser 20. En segundo lugar, no sé sabe qué periódico hay que leer. Y en tercer lugar pero más importante, lo que vale X céntimos no es la hora de electricidad a secas, eso depende del chupón que le pegas durante esa hora, no consume lo mismo una estufa que un cargador de móvil, durante la misma hora; lo que vale X céntimos es la hora de chupón de 1kW, o sea 1 kWh; pero ¿cuántos vatios traga eso mientras se está cargando? No lo dicen. Vamos, no hay quien se entere.

Aun así, pongamos que sí, que cada recarga fuera de un eurito y poco. Pongamos que en 10 horas se traga 10 kWh, o sea 10.000 Wh, que chupa 1.000 vatios corrientes durante 10 horas, lo mismo que un microondas tamaño familiar a toda mecha durante las mismas 10 horas. Eso es un mogollón increíble de electricidad. Una autentica barbaridad.

En dinero no parecerá mucha electricidad, un euro al día, pero la cantidad de electricidad es enorme para el cometido.

Con un euro de combustible, a precios de 2008, una motocicleta pequeña también recorre entre 24 y 35 km. Pero para fabricar electricidad en cantidad equivalente a 1 litro de gasolina, hace falta mucho más de 1 litro de gasolina, se supone que unos 3 litros aproximadamente. Así que recargar el patinete debería costar no lo mismo, sino al menos el triple que recargar un ciclomotor a igual distancia recorrida.

El por qué de que esto no sea así, es el desfase en la tarifa eléctrica que hay en España, de años. La electricidad tendría que costar ahora mismo mucho, pero mucho más, si los ciudadanos quisieran hacerse cargo realmente del recurso que están consumiendo. Actualmente el Estado español —todos nosotros, vamos— le debe a las eléctricas dinerales.

Así que tenemos por un lado que al usar el patinete en parte nos estamos estafando (y estafando a los que vengan detrás), y por otro lado que estamos haciendo el idiota al promover aparatos eléctricos que hasta ahora funcionaban con combustible, sobre todo en un lugar como Baleares donde tenemos sistemas de generación eléctrica que funcionan única y exclusivamente (99,9%) con combustibles fósiles. Un patinete eléctrico que cuesta lo mismo que un automóvil, pesa como un ciclomotor pero ofrece mucho menos que éste y poco más que una bicicleta, aun usando electricidad por un tubo, cuando se podía ir en bus o a pie, no es una buena idea.

No sé si la Oficina de Turismo de Ciutadella de Menorca tiene esos engendros rodantes que otros dicen que tiene, será que sí, yo no los vi, pero si la progresividad de su incorporación les tuviera aún debatiendo si los adquieren o no, yo les rogaría que no lo hicieran, o en todo caso solamente alquilaran uno un rato para sacar a pasear al periodista y así le diera un poco el aire y se le pasara la confusión, el cacao maravillao que lleva encima —como otro que ahora recuerdo, reconocido aficionado a los engendros eléctricos, para el que hasta veo modelos apropiados en el catálogo de la empresa de electropatinetes—.

sábado 13 de septiembre de 2008

Hasta que se parta la cuerda

Publicado en Última Hora Menorca el 19-8-2008

¿Recuerdan ustedes aquel juego donde un equipo tira de la misma cuerda que otro a fin de ver quién puede más? ¿Y aquella paradoja que venía a preguntar qué sucede cuando una fuerza irrefrenable choca contra un objeto inamovible? Pues júntense las dos cosas y obtenemos un mejunje que se acerca bastante a lo que estamos practicando.

Necesitamos, si deseamos que vengan turistas en número y con dinero suficientes —y siempre crecientes—, mejor promoción, más afinadas segmentación, formación y profesionalización, asistir a ferias, buscar alianzas, diferenciarnos, más calidad en la cantidad, más cantidad de calidad. Ésas son las viñas que plantamos para recoger luego nuestra vid y hacer vino.

Y fabricamos botellas de cristal para envasar el vino: mejoramos, y sobre todo ampliamos, constantemente nuestras infraestructuras.

Pero plantar viñas y fabricar botellas no basta para tener vino: tendrán que acompañar la tierra y el clima.

Nuestra tierra la degradamos cada vez más precisamente al añadir esas infraestructuras, y el cambio del clima económico internacional —Brtitish Airways avisa, lo de Leisure XL es meramente un aperitivo— no hace prever bonanza meteorológica como para meterse a enólogo y pensar en grandes y crecientes cosechas, beneficios y borracheras.

Ayer se despertaron del sueño del American Way of Life 200.000 turistas, 85.000 se quedaron atrapados a miles de kilómetros de sus casas, 65.000 de ellos británicos (de un plumazo 4.000 reservas menos para Menorca), varios miles sin cobertura de regreso y al final de la noticia, la palabra repatriación en una cadavérica metáfora. Ya podemos imaginarnos lo que se le pasa por la cabeza al televidente anglosajón ante la noticia de que decenas de miles de compatriotas tienen dificultad para volver a casa, las vacaciones bajan un escaloncito en su escala de prioridades, otro escaloncito más que cuando ya bajaron por la tensión económica, otro más que cuando visitaron Menorca por segunda vez y ya no era tan bonita, ni tranquila, ni tan ella, como la primera.

Nosotros, por nuestra parte, tirando de la cuerda, contra las circunstancias mundiales, fuerzas irrefrenables ellas, tozudos inamovibles nosotros. Podemos atribuirles a nuestros gobiernos poderes sobrenaturales y pedirles que le arreglen todo, pero posiblemente se acabe partiendo la cuerda.

viernes 12 de septiembre de 2008

Primera falla de la cadena: XL Leisure

Primera línea aérea que, de repente, quiebra y no aparece por Menorca, Alicante, Canarias, Tarragona, Palma de Mallorca... con los turistas programados para el mismo día.

¡Átense fuerte!

Se calcula en unos 200.000 los afectados por todo el mundo que en este momento tenían pendientes disfrutar sus vacaciones previamente contratadas o reservadas con alguna de las filiales de Leisure XL. Cabe recordar que por encima de ese touroperador británico, por volumen de negocio, solamente están Tui y Thomas Cook. Unos 85.000 turistas estarían atrapados en diversos destinos, 65.000 de ellos turistas británicos, de los cuales al menos 10.000 no tienen cubierta su vuelta por parte de ningún seguro. El gobierno del Reino Unido ha dicho que ayudaría a repatriar a los que no tuvieran cómo volver, aunque a unos 300 pasajeros que debían salir de Tarragona y una isla griega, el mismo gobierno ya les ha comunicado que deberán procurarse la vuelta por su cuenta.

Leisure XL seguía vendiendo ayer vacaciones en su portal de Internet, antes de anunciar la quiebra a las 3 de la madrugada.

En el aeropuerto de Tenerife ha llegado a haber 600 turistas esperando poder volver a sus casas. El Cabildo de Tenerife ha confirmado que en Tenerife hay atrapados 1.531 turistas.

La asociación de hoteleros intenta realojar a los que tenían que volver a sus casas hoy. A media tarde sólo se había conseguido embarcar en aviones de otras líneas a unos 100 pasajeros.

El consejero de Turismo del Cabildo de Tenerife, José Manuel Bermúdez, ha declarado que, según él y dada la importancia del problema, debería tratarse como un asunto de Estado.

En Baleares se han quedado unos 500 turistas sin poder volver a sus hogares. Se están dstribuyendo en otros vuelos y el Govern Balear ha dicho que, caso de ser necesario, ayudará a repatriar a los turistas.

Por su parte, el resto de compañías aéreas suben como la espuma en las bolsas —incurriendo en la misma paradoja que los bancos, cuyos precios se disparan cuando el Estado tiene que rescatar a algunos de ellos porque están para el arrastre— y SAS, la propietaria de Spanair, ha sido suspendida por unos momentos en la bolsa de Estocolmo, tras lo que ha anunciado «restructuraciones» sin especificarlas. Los eventos se suman al cierre por un incendio del túnel del Canal de la Mancha.

miércoles 10 de septiembre de 2008

Las razones de la bajada del precio del crudo

Publicado en el Última Hora Menorca el 15-9-2008

El petróleo subió, desde los 20 dólares que había costado durante unas dos décadas, hasta casi 150 dólares en poco más de un lustro, por los atentados de las torres gemelas, por la guerra de Afganistán, por la de Irak luego y por la del Líbano después. Pero también por los huracanes Iván y Katrina. Y por el terrorismo de Al-Qaeda en Nigeria. Y por la demanda creciente de India. Y por mil razones más, nos argumentaron los analistas durante meses: a cada subida esgrimían un motivo.

Ahora está a punto de bajar de 100 dólares, cayendo desde casi 150 hace pocos meses. Lógicamente los motivos serán la Guerra de Georgia, las tensiones con Irán, el terrorismo en Argelia, la creciente demanda de China y los huracanes Gustav e Ike. Aunque ahora no lo explican, simplemente callan atónitos.

Alguno se atreve a decir: ¡es la especulación! Pero sólo se especula sobre bienes escasos, no se puede especular por ejemplo con el agua del mar. Y casi nunca dijeron en las subidas que pudiera haber un problema de escasez. Era tal o cual guerra, tal o cual huracán, tal o cual atentado, pero nunca reconocieron los medios abiertamente que detrás de una sola de esas guerras y atentados estuviera latente una escasez de petróleo.

Ahora el crudo cae, pero lo único que sabemos es cuánto caen las apuestas en los mercados, nadie nos mostró cómo se abaratan los costes de producción de un litro de combustible, probablemente porque no estén disminuyendo: el número de plataformas en medio del mar es cada vez mayor para una producción total que no es creciente; cada vez hay más países con su producción de hidrocarburos en declive; los que ya declinan, lo hacen cada vez más rápido, alguna vez a ritmos que ni los más pesimistas preveían hace apenas dos o tres años, como Méjico; las tensiones en las zonas con ductos de transporte internacional de crudo y gas se agravan; los cortes de suministro en América del Sur y Centro son cada vez más corrientes, sumándose al descontento general que ya reinaba, retroalimentándose de él; las migraciones del Sur hacia el Norte siguen haciendo estragos, de una manera «casi insoportable», en palabras de Zapatero (a mí me sobra el casi, se ve que a él no); los camioneros vuelven a amenazar con cortes de carreteras para finales de año y las líneas aéreas quiebran sin previo aviso.

Pero no se preocupen, mañana pasará otro huracán y el precio volverá a bajar, y todos seremos de nuevo felices y comeremos perdices.

martes 9 de septiembre de 2008

Se veía venir

Publicado en Última Hora Menorca el 18-9-2008

Se veía venir. Farolas junto a una carretera no era una buena idea. Anteayer tuvimos el primer desafortunado ejemplo en la de Ciutadella a Cala’n Blanes (un accidente con heridos graves). Una cosa son calles o pequeñas rectas y otra una carretera de curvas llena de farolas a dos palmos del asfalto.

Pero hay más cosas que no son buena idea en esa carretera. Antes se podía circular en bicicleta y ciclomotor perfectamente, pues los arcenes eran anchos; ahora ya no. Incluso en algún tramo es inexistente, de manera que en ese trecho en sentido a Ciutadella las bicicletas deben salirse a la calzada, con el enorme riesgo de ser arrollado que eso conlleva, siendo que la zona precisamente es una curva a derechas, ciega para los coches que llegan por detrás. Ya no es que no se dispongan carriles bici: es que encima se eliminan las posibilidades existentes, además de por la simple añadidura constante de vehículos al parque móvil —sin la que los carriles bici ni serían necesarios como nunca lo fueron—, ahora también reduciendo o directamente eliminando los arcenes.

Para incluir la acera nueva, se ha recortado incluso el ancho de los carriles de circulación, por lo que encima los coches y autobuses van más pegados al arcén (y ahora a la acera) que antes y pasan más cerca entre sí al cruzarse, aumentando el riesgo. Si se quería dotar a la carretera de una vía peatonal, se debería haber segregado de la carretera y dejar la calzada como estaba; tanta expropiación para carriles para coches, tanta propuesta de duplicar los metros cuadrados de asfalto de toda la carretera general, pero luego no se pueden habilitar metros extra para los peatones y los ciclistas. Ayer fue una farola, otro día puede ser una persona.

Veamos que los coches tienen motor, y tanto les da ir recto que dar un mínimo rodeo; quizás no sería mala idea eliminar uno de los sentidos de circulación de esa carretera y llevarlo a la carretera del mar, que podría ser reparada: así sí habría sitio para que los peatones y las bicicletas y ciclomotores pudieran circular con fluidez y sin riesgo en ambos sentidos, en ambas carreteras. Pero claro, cuando se trata de coches contra todo lo demás, ya sabemos en España quién gana...

También es una lástima lo de la luz. En primer lugar por el consumo, los coches están obligados a llevar luces de todas maneras, así que la luz en la carretera es completamente redundante e innecesaria. Y en segundo lugar porque resulta una lástima ya no poder contemplar la Luna y las estrellas mientras uno vuelve a casa pedaleando tranquilamente tras la jornada de trabajo (llámenme moña, les llamaré necios: el invierno es para pasar frío, el verano calor, y las noches son para estar a oscuras, no al revés). Es de suponer que el que programó toda esa obra, hace años que no se ha bajado del asiento del coche y ha cogido una bicicleta o ha dado un paseo a pie.

Los árboles allí requieren de riego, y éste cría maleza* que inunda el poco arcén que existe en dirección a Cala’n Blanes. Desde la remodelación se ven muchas bicicletas circular sobre las aceras (habrá que ver en caso de atropello a ver quién tiene la culpa); por lo menos hemos descubierto, los que eso nos hemos visto obligados a hacer, que el listillo que puso las baldosas sobre la acera se ahorró un buen pico en cemento.


*Entre que escribí esto e hice las fotos, alguien envió una nota de queja a un diario insular y justo hoy la maleza ya no estaba. Ah, qué casualidad.

Bombazo: en 3 meses, la mitad de coches fuera

Uno entra a Internet y lee «el parque automovilístico será mas ecológico, eficiente y moderno» y bueno, piensa: una más de tantas noticias chorras, con medidas más chorras aún, coche ecológicos no existen, modernos lo son siempres, y eficientes depende de para qué los usen pues ir a tres pueblos más allá para tomar un cortado nunca puede ser eficiente. Pero uno es así, y le da por leer el subtítulo de la noticia de todas maneras:

«Para finales de 2008 los coches serán más ecológicos, eficientes y modernos, de manera que ningún coche tendrá más de cinco años en España. Además, se reducirá en un 43 por ciento el número de vehículo.»

Lo primero que se me ocurrió fue llamar a mi mujer y pedirle que mirara por la ventana de casa a ver si ya estaban empezando a retirar coches, comenzando por los más viejos. ¡Quedan poco más de tres meses para eliminar millones de coches! ¡La que se va a liar! ¡Las caceroladas de Barcelona de hace un año, por haberse quedado sin luz por unas horas, van a parecer sonatas en La menor al lado de la que se organizará! ¿Por qué no me enteré en su día cuando publicaron la noticia?

Fue que no, todo estaba normal en la calle: absolutamente llena, ni un aparcamiento libre. Lástima. Pero como yo no soy de tirar las cosas cuando aún son servibles (pobres coches, ya fabricados, millones de ellos), tardé un buen rato en relajarme, y cuando lo logré, hice clic y continué leyendo la nota; la cosa lo merecía.

La noticia la encontré en un portal de información energética al que, dicho sea de paso, le tengo un cierto aprecio pues es uno de los que más distribuciones aporta al contador energético del encabezado de este blog: hacia su página es descargado ese contador, desde el servidor donde lo tengo alojado, más de 3.000 veces al mes. Por cierto, en breve llegará la versión 2008 del contador, de nuevo con un diseño de la desinteresada mano de Asier (aka Doup), como el año pasado, con datos actualizados, renovada imagen y, como no, reducidos los bits que ocupa para poder crecer en descargas y así fastidiar toda ganancia lograda en el proceso de ahorro y darle de nuevo la razón a nuestro aquí tan citado Jevons. Ahora vamos ya por más de 20.000 descargas mensuales.

A lo que iba. ¡Qué fuerte! ¿No? Ya sería la leche que alguien hubiese publicado eso hace, por ejemplo, 15 años. No habría dado en el clavo, más bien se habría destrozado el dedo con el martillo, estamos muy lejos hoy de eliminar para diciembre la mitad de nada. Pero es que es peor. La fecha de la noticia es de día 6 de agosto ¡de 2008!

Luego uno entraba en la noticia y ya se descifraba la cosa:

«El Ministerio de Administraciones Públicas (MAP) ha emprendido un plan con una inversión de 3,5 millones de euros para la adquisición de 224 automóviles, que costarán una media de 15.625 euros cada uno»

Vale, todo se refería exclusivamente al parque móvil del MAP. Aclarado. Otra vez será. Pero yo le recomendaría al editor del portal que tuviera un poco de cuidado: con titulares así deberá estar alerta, no le pidan responsabilidades los familiares de algún fanático de los coches al que el agobio de tal anuncio así expresado en la portada le cause un infarto.

Aquí tienen la prueba de que mis, a la postre, vanas esperanzas (casi la mitad de coches menos ocupando las calles no es una idea nada desagradable), en ese momento eran fundadas. De este sitio.

lunes 8 de septiembre de 2008

Historia moderna del automóvil

Dentro de poco, para echarles fotos a los coches, necesitaremos una cámara con gran angular.

sábado 6 de septiembre de 2008

...y owned...

«En 1996, los primeros coches eléctricos de producción en serie —mentira, los hay desde principios del S. XX—, los EV1 (Electric Vehicle 1), fabricados por la General Motors circularon por las calles de California. Eran coches rápidos —ya estamos— y silenciosos —mentira—. No emitían gases contaminantes —mentira, se emiten al fabricar la electricidad, no sabemos hacelo de foma masiva más que con nucleares y fósiles— y eran fácilmente recargables —mentira— con energía eléctrica. Al poco tiempo fueron retirados del mercado —mentira, nunca estuvieron a la venta—.»

¿Os suena? Aquí al principio del recuadro de abajo, y aquí la primera página. Es de esta revista, en la que hay otra noticia sobre energía en el mismo número, que paradójicamente vapulea la anterior, con lo que algo han oído de que eso no es todo lo guay que lo pintan... pero no les ha servido a la postre para gran cosa, había que llenar páginas. Otro más a la saca.

Y me pregunto yo, echando un ojo a la portada del magazín y a su subtítulo, «La revista que impulsa el cuidado de la TIERRA, el ALMA y la SOCIEDAD», que cómo se pueden mezclar los asuntos del cuidado de la Tierra con los del Alma. La falta de cuidado de la Tierra es algo que requiere de análisis racional para hallar las soluciones; y no cabe tal cosa con los asuntos del alma, no hay raciocinio posible, porque hoy por hoy no hay nada que indique que siquiera pudiera existir tal cosa, o ente, o fuerza, o lo que pretenda cada uno que es (no se aclaran ni los que con ello fantasean). No pueden luego quejarse de que otros fantaseen con las posibiliades productivas del planeta Tierra, eso sí es incoherencia.

Ah, bueno, incoherentes del todo no.

viernes 5 de septiembre de 2008

Propuestas energéticas para Menorca II

Primera edición 29-7-2007
Revisado 5-9-2008


Olvidados por un momento los combustibles fósiles y el uranio (era la premisa de la primera parte del artículo), visto que en Menorca la geotérmica no parece tener mucho sentido, que la biomasa y los agrocombustibles no pueden ofrecer más que pequeñas cantidades de energía, y visto también que sol y viento no pueden aportar gran cosa en la isla más que cierta potencia a ratos, pero no continuidad en el suministro, nos queda el mar.

De las presas marinas, diseñadas para aprovechar la marea, que han existido y existen en algunos lugares, pocos, donde el mar oscila varios metros, también podemos despedirnos: en el Mediterráneo las mareas son de unos pocos centímetros, cuando las hay.

Aparte de las mareas, del mar se puede extraer energía de las olas y de las corrientes, normalmente en forma de electricidad. Para aprovechar corrientes suelen disponerse turbinas y para las olas diferentes dispositivos: desde serpientes articuladas en medio del mar, hasta cajones sobre las rocas, pasando por mil y un engendros, la mayoría de ellos caros, de difícil mantenimiento, muy expuestos a la corrosión del mar, con muchas partes móviles…

El ingeniero urbanista canario Federico García Barba nos recordaba un día en una respuesta en el blog la existencia del proyecto de energía eólica-hidráulica que se pretende implantar en El Hierro. Se propone instalar un campo eólico (Canarias se ve azotada regularmente por, entre otros, los vientos alisios) pero no de molinos con generadores eléctricos sino con bombas de agua. La idea es bombear agua desde un enorme depósito hacia la caldera del volcán que conforma la propia isla, donde se almacenarían hasta medio millón de toneladas de agua (equivalente a un cubo de agua de 200x200x12 metros), para desde allí dejarla caer casi 700 metros de desnivel mientras se pasa por turbinas para producir electricidad con una punta de unos 10 MW. Por supuesto la gracia de todo el montaje es que se pueda almacenar energía y producir la electricidad cuando sea necesaria y de manera continua, fluida, regular: almacenar viento sin ráfagas.

Aquí en Menorca ya dijimos que no tenemos mucho viento aprovechable, pero quizás pudiéramos almacenar mar sin molinos.

En Menorca no tenemos un volcán de kilómetro y medio de altura, pero sí tenemos bastantes acantilados de 30 metros y más (alguno de más de 80). También tenemos grandes canteras que históricamente han servido para obtener piedra para construcción. Y también tenemos bufadors. Creo que con esas tres cosas se puede hacer algo.

Un bufador (en catalán) se traduciría al castellano por sopladero. En algunos lugares una casualidad quiso que un acantilado que daba al mar, erosionado por el agua, adoptara tal peculiar forma que las olas provocan en un agujero de la roca un tremendo soplido (ver imagen). De niños tirábamos piedras a un "bufador" que soplaba verticalmente en la cima de un pequeño acantilado y con el soplido la piedra salía volando. Eduardo Chillida construyó una estatua, en la bahía de la Concha en San Sebastián, que aprovecha este efecto.

Esto que ocurre por una casualidad en el proceso de erosión de la costa, puede ser replicado por construcciones humanas, lógicamente con grandes mejoras sobre el proceso casual. Así ocurre que Siemens, siempre al quite, tiene patentado un cajón (de hormigón, parece) con cierta forma de campana, con el lado que recibe las olas horadado y un agujero en la parte superior que sobresale del agua, que puede situarse en un lugar donde haya habitualmente buenas olas.


La ola (la onda) invade la campana y la presión que crea sobre el aire contenido en la campana hace que éste tienda a salir por el agujero donde hay una turbina de aire que crea electricidad, tanto al subir la ola como al bajar. El cajón creo que va diseñado en función del ciclo y tamaño de olas del lugar, con el fin de maximizar el resultado.

La verdad es que el cajón es feo de narices y además solamente produce electricidad cuando al mar le viene en gana. Necesita mar muy bravo, no almacena energía, y produce a ráfagas (imagínese un grupo de viviendas tratando de aprovechar una electricidad que al ritmo de las olas va y viene, va y viene, va y viene…) Y encima está patentado.

A mí se me ocurre otra cosa. Imagino que se podrían perforar bufadores artificiales: se podría horadar el acantilado (siempre que la constitución de la roca lo permitiera) por debajo del nivel del mar (algunos acantilados encuentran fondo bastante por debajo), practicando un buen agujero (o varios), por ejemplo oval, que llevara a un buen habitáculo (o varios) en el interior del acantilado, en forma de cámara de compresión (como las culatas de los motores de combustión) que apenas sobresaliera del agua, de forma que una ola ocupara prácticamente toda la cámara, y al retirarse aquella, ésta se vaciara. En la parte alta de la cámara se practicaría un agujero vertical que llegaría hasta la cima del acantilado, donde podría aprovecharse la fuerza del aire al salir o al entrar por el agujero, al ritmo que las olas llenasen y vaciasen la cámara.

Para aprovechar bien el sistema, la campana debe llenarse del todo con cada oscilación del agua. Si una ola solamente llenara, por ejemplo, un 20% la cámara, no se crearía apenas presión en el interior de la misma y no obtendríamos fuerza a la salida del agujero en la cima del acantilado. Así que cabe ajustar la altura de la cámara de compresión a la altura de las olas.

El caso es que Menorca, cuando tiene olas, tiene las olas que tiene: a ratos pequeñas, a ratos grandes. Practicando una cámara grande se aprovecharían las mejores olas, pero practicando una más achatada se recogen todas las olas, las pequeñas pero también las grandes porque llenan la cámara de todas maneras (y además la vacían más al retirarse más el agua tras la ola grande, por lo que acabarían insuflando de todas maneras más aire que las olas pequeñas). Y creo que en este caso no se trata de aprovechar las olas mayores, sino la mayor cantidad posible de aire a presión en la cima del acantilado al cabo del año. Así la campana se «quedaría pequeña» gran parte del tiempo, pero funcionaría casi siempre. Me parece importante el tratar de cosechar las pequeñas porque, recuerdo, primo en este diseño el obtener energía siempre por encima de obtener más en total.

Y es que por la misma razón que en Menorca, o en una zona costera, cuando en verano no hay borrascas y el único viento que suele darse es el causado por las variaciones en los diferenciales de temperatura durante el día, como ya vimos en el capítulo anterior, las únicas olas que se suelen dar son las provocadas precisamente por ese viento. Es decir, si se construyera un sistema para aprovechar olas grandes, el sistema no generaría nada durante casi todo el verano; y si se construye para aprovechar olas pequeñas, casi todos los días del verano generará, y en invierno es de suponer que tanto o más porque el mar en esa época del año está pocas veces en plena calma.

Para recoger olas pequeñas, la cámara de compresión deberá estar muy achatada, y por ello deberá ser todo lo grande que (o haber comunicadas entre sí el mayor número de cámaras que) el acantilado permita, de manera que el volumen de aire que se insufle al conducto de salida sea de todas maneras grande.

Ahora ya tenemos el aire a presión, al subir la ola, y al bajar esta. Luego, imagino almacenar la energía a base de subir agua del mar con una bomba movida con el aire a presión, y almacenarla en una cantera. Las canteras que ya están construidas probablemente estén demasiado lejos del mar como para ser útiles (hay una en la cima de uno de los acantilados mayores, que es la que me dio la idea, pero es muy pequeña). Se podrían quizás construir de nuevas (constantemente se hace y únicamente para extraer materiales de obra), incluso se podrían aprovechar los materiales de excavación para cubrir otras abandonadas (hay bastantes de esas canteras abandonadas). Después no haría falta más que dejar caer el agua por un conducto donde hubiera una turbina eléctrica, pero eso es lo interesante, cuando se necesite la electricidad, no solamente cuando haya olas, como en el caso del cajón; y de forma muy controlable, no a oleadas.

Me consta que en todo el proceso se pierde eficiencia, respecto a turbinar aire para fabricar electricidad, pero repito que primo la regularidad sobre la eficiencia. También trato de evitar impactos visuales, de ahí que me imagino la caída del agua por dentro de otro conducto perforado en la roca, que vaya a parar otra vez por debajo del nivel del mar (pobres pulpos, doncellas, roqués y demás animalitos), así como la toma desde el mar y el desagüe hacia la balsa también por el interior de la roca (probablemente a través de cañerías para proteger el desgaste de la roca).

Para que nos hagamos una idea de los tamaños requeridos, veamos las siguientes cifras, simplemente orientativas:

Si en un acantilado de unos 35 metros de altura queremos almacenar 8MWh (la producción de un día de un supuesto molino eólico de 1MW), e ir disfrutando de ello regularmente a lo largo de todo el día, necesitaríamos descargar desde la cima del acantilado un metro y medio cúbico de agua por segundo, para lo que deberíamos disponer de una cantera sobre el acantilado de 100*100*12 metros, llena de agua.

Creo que encontrar emplazamiento para esos sistemas de energía undimotriz combinada con hidráulica no sería harto difícil. El tamaño de las canteras no es descabellado (las tenemos mayores). Pero no sé cómo debería ser la cámara de compresión para insuflar aire suficiente como para que su fuerza suba, de media, 1.500 litros por segundo, suponiendo por ejemplo, 7 segundos de ciclo ondular y 20 centímetros de amplitud. Grande, quizás demasiado para la constitución de las rocas de algunos acantilados a priori válidos; tal vez pudiera repartirse la excavación en varias cámaras conectadas a un sólo sistema de bombeo. También, excavar cámaras de compresión enormes con una concavidad de apenas un palmo de profundidad, puede que sea mucho pedir.

De cualquier manera debería haber estudios previos para cada localización, buscando la optimización de la cámara para cada caso, dependiendo de la frecuencia y la amplitud más habitual del lugar. Y de las posibilidades de excavación que ofreciera la roca también, claro. Supongo que se deberían instalar boyas con algún tipo de registro electrónico que midieran con exactitud, durante al menos un año completo, el comportamiento del mar en el punto concreto. Sólo este paso ya resultaría bastante costoso. Supongo además que se requeriría algún tipo de modelización informática para determinar con razonable fiabilidad la forma ideal de la parte submarina de la cavidad para que el flujo de agua sea el mayor posible y atendiendo a las características de las olas de la zona. Todo ello sería preceptivo si se deseara apurar la eficiencia de cada instalación. Dado que estas instalaciones deberían servir para mucho tiempo, no sólo para unos pocos años como si se tratara de una máquina, y que la cantidad de emplazamientos ideales, al menos en Menorca, sería muy limitada, parece muy recomendable emprender previamente esos estudios.

En cuanto a solución mecánica me parece estupenda: toda la maquinaria está en tierra y es poca y de baja tecnología. Uno de los principales problemas de los engendros en el mar es la dificultad de instalación y mantenimiento y lo mal que resisten los materiales las inclemencias en el mar. En este caso, solamente dos pequeñas partes mecánicas de todo el sistema están en contacto con el agua marina y toda la construcción y el mantenimiento se acometen desde tierra firme.

En cuanto a la integración al paisaje también me parece muy buena. Desde el mar no se ve nada, desde el aire o desde tierra una caseta y una balsa, que no tiene por qué tener un espejo de agua cuadrado, ni ser cúbico su volumen al estilo habitual de las canteras, sino que puede ser incluso una zona cuya forma original permita convertirla en inundable con alguna actuación.

En cuanto al impacto ambiental... es posible que la sedimentación frente a la "cosa" cambiara y por consiguiente el hábitat también. Quizás se perderían posidonias frente al acantilado de la corriente creada en la caída de la tonelada y media, como poco, de agua por segundo. Podría ser también un problema, para la fauna marina, la succión del sistema de bombeo de agua.

También se necesitaría abrir caminos donde no los hubiera, para maquinaria pesada (a no ser que volviéramos atrás en los métodos de excavación). Se necesitarían estaciones transformadoras en los alrededores, nuevos tendidos eléctricos, etc. De todo eso no nos salva nadie, como siempre.

La cantidad de energía que podrían ofrecer tales engendros, no movería aviones ni barcos, ni un vehículo por habitante que hay en Menorca, ni aires acondicionados en cada hogar, pero quizás pudiera proveer la «undihidráulica» de algo de electricidad regular, la gran materia pendiente de la autoproducción.

Es probable que todas estas cavilaciones sean completamente erróneas e inútiles, pero dado que algunos hacen de lo erróneo e inútil la solución definitiva —definitivamente rentable en lo económico a base de márketing, digo—, y por si esta frase tuviera la menor repercusión legal, que no tengo ni idea de si la tiene, declaro el invento que pueda surgir de esta idea no patentable, si es que no está ya patentado. Queda a disposición este material para quien desee desarrollarlo en más extensión, rogando que si llega a alguna conclusión más, nos la comunique.

El caso que expongo intenta estar, en el triángulo del inicio del primer capítulo, cerca de la rentabilidad energética y provocar poco impacto medioambiental, pero no sé qué rentabilidad económica podría llegar a tener en el mercado de generación de las Islas Gimnesias (Mallorca y Menorca), dentro de poco supuestamente unido al de las Pitiusas (Ibiza y Formentera) y luego al peninsular que a su vez será incrustado en el europeo, sistema siempre cambiante, cada vez más complejo y pretendidamente creciente a perpetuidad, acompañado además de un marco retributivo más veleidoso que las energías que intenta primar. La presentación de esta idea, y en general este estudio de dos capítulos, quizás sea solamente una manera de dar a entender qué poquito puede hacerse con las mal supuestas alternativas energéticas actuales.

Todas las fuentes energéticas finitas suelen tender a ser baratas y rentables energéticamente y esas dos ventajas han primado siempre sobre la desventaja de la contaminación que producen. En cambio, su finitud, su cada vez mayor escasez, no acepta excusas y se muestra implacable, obligándonos a buscar nuevas fuentes no finitas, o al menos no tan finitas, menos dependientes a su vez del exterior de nuestro entorno. Ni la eólica, ni la solar, ni la energía de los mares, ni todas ellas juntas, podrán en el corto plazo, ni en el medio, satisfacer la creciente sed mundial de energía desplazando los combustibles fósiles y la nuclear, menos aún desapareciendo éstos. Así pues, a pesar de la poca rentabilidad energética de las pseudosoluciones actuales, no estamos en disposición de no darles una cierta bienvenida: falta que les demos también una buena gestión.

miércoles 3 de septiembre de 2008

Propuestas energéticas para Menorca I

Decía el catedrático del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas, y profesor de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona, investigador y formador en el sector petrolífero, Mariano Marzo Carpio, que los sistemas energéticos están situados siempre dentro de un triángulo cuyos vértices son el bajo impacto medioambiental, la rentabilidad económica y la energética.

Podemos acudir a cualquiera de los vértices, pero entendiendo siempre que más de uno, menos de los otros. Por ejemplo, una central de carbón, cuando uno dispone del recurso en cantidad y de calidad, está cerca de los vértice de la rentabilidad energética y de la económica, pero alejado del vértice de bajo impacto medioambiental pues contamina mucho; un molino de viento está más cerca de éste último vértice al contaminar menos, pero está más alejado de los otros dos, los de rentabilidad económica y energética.

Si nos olvidamos de los combustibles fósiles carbón, gas natural y petróleo (con altos costes medioambientales y además cada vez menores rentabilidades económica y energética, dada la finitud de esos recursos), a día de hoy solamente queda el uranio (también finito y con multitud de problemas sin resolver) y las llamadas energías renovables: hidráulica, eólica, solar, biocombustibles y agrocombustibles, geotérmica, mareomotriz…

De la geotérmica no se puede esperar mucho, aparte de en unos pocos lugares muy concretos como Islandia o Kenia. Su impacto medioambiental suele ser casi nulo, pero también su rentabilidad energética fuera de esas zonas: Canarias es zona volcánica y ni siquiera allí resulta propicio extraer ese tipo de energía, como ya se ha revelado en algún estudio al caso; Menorca menos, evidentemente, así que en la isla nos podemos ir olvidando de ella.

En Menorca no hay montañas nevadas ni ríos, así que también podemos olvidarnos de las grandes presas fluviales.

Menorca, por otro lado, no da abasto a alimentarse, alimentar a sus turistas y a sus miles y miles de vacas y otras cabezas de ganado, así que tampoco se podría esperar una producción de centenas de miles de litros diarios de combustibles provenientes de su agricultura. Además sus bosques son frágiles y escasos, y todo el consumo actual anual de biomasa de Baleares daría para unos pocos días al año del consumo actual de combustibles de la provincia.

Así que restan el sol, el viento y lo que se le pudiera extraer del mar, en Menorca no hay nada más.

Veamos la energía solar.

La fotovoltaica, aquellas placas que convierten directamente la luz en electricidad, pasa ahora mismo por serios apuros, como se veía venir, de lejos, que ocurriría. Mientras Solaria se desploma en bolsa, en parte por el incumplimiento de las expectativas de fabricación de paneles dada una escasez mundial de silicio para placas, las primas estatales a la inyección a red de electricidad renovable ha bajado en meses desde varios múltiplos el PVP del kWh a apenas el doble creando una honda incertidumbre sobre el sector.

Una nueva esperanza se llama solar termoeléctrica por concentración en torre [1], donde muchísimos espejos, motorizado cada uno de ellos y movidos por ordenador para un seguimiento del sol con precisión milimétrica, concentran su luz sobre una torre que calienta un líquido que se almacena en tanques en forma de vapor. Otra variante funde sales que se almacenan en ese estado en depósitos como plazas de toros, todo muy High-Tech, con sales llegadas de Chile que no pueden perder demasiada temperatura ni una vez o deberán ser desechadas.

Otra esperanza más es la solar termoeléctrica con concentración por cilindros parabólicos [2]. Y aun otra más de una larga retahíla —y habrá que ver también como se comportan todas ante la irregularidad o incluso la ausencia de subvenciones—, es la solar termoeléctrica con concentración Dish Stirling [3]. Pero todo esto son aún puros experimentos, llegados muchos ellos de la mano de Abengoa, otra empresa de capa caída en bolsa, y probablemente no veremos estas factorías por Menorca por lo menos en unos cuantos años, si los llegamos a ver.

Y en realidad casi todo esto son propuestas del año en que Missiego ganó Eurovisión, quien quiera ver algo similar no tiene más que acercarse a la entrada de la urbanización de Cala'n Blanes: en el cuarto o quinto chalet de la derecha nada más entrar a la calle principal, hay un concentrador cilindroparabólico con toda la pinta de ser made-in-Menorca, plantado allí desde hace décadas; un poco oxidado a estas alturas, eso sí.

Dado que paradójicamente la energía solar eléctrica ahora mismo no tiene mucho donde agarrarse en una isla conocida por su luz, cabe ver las posibilidades de la energía eólica, cuando el viento es otro de los distintivos de Menorca.

Pero también en un contrasentido, el viento no es demasiado aprovechable en la isla, no es un sitio ideal para los molinos eoloeléctricos.

En las tres imágenes que adjunto pueden verse tres casos en los que se han instalado unos hipotéticos molinos. En la primera se han dispuesto en la cima de un acantilado. Cualquier profano pensaría que es un buen lugar, expuestos al azote de los vientos que allí llegan por ejemplo desde el mar, pero en realidad el comportamiento del viento al chocar con el acantilado dista mucho del ideal para los molinos, como se puede apreciar en la imagen, pues al batir contra el acantilado se crea una cuña de aire que eleva el viento y crea rebufos bajo la cuña que impedirían el correcto funcionamiento de los molinos cuando el viento llegara de frente (se acude a molinos gigantes para evitar esto). Para darse cuenta de que el aire se comporta realmente de esa manera, sólo hay que observar las gaviotas volar por el filo de los acantilados: aprovechando la fuerza ascendente del viento al romper éste contra la pared, apenas necesitan batir las alas, siempre que se mantengan en la perpendicular del corte de la roca; si se observa bien, se verá que nunca rebasan hacia el interior la línea de costa al volar así, pues dejarían automáticamente de sostenerse con ese aire ascendente y deberían batir las alas para mantenerse volando.

Los vientos fuertes predominantes en Menorca son de componente Norte (lo atestiguan algunas encinas ancianas fuertemente inclinadas hacia el Sur, vencidas a lo largo de los siglos por el viento), de manera que los acantilados de esa cara de la isla no son muy aptos para plantar parques eólicos, que se alejarían aún más de los vértices de rentabilidad energética y económica de lo que ya están de por sí los molinos sin subvenciones. Y al resto de la isla le ocurre lo que a la segunda imagen, que están casi todas las zonas tras elevaciones, de manera que entran dentro de las turbulencias creadas por éstas.

El parque eólico de Milà en Mahón —recordemos que con 4 turbinas de 800 kWp es el único de Baleares— está en una de las pocas zonas medianamente favorables, similar al caso de la tercera imagen, donde el viento llega sin apenas perturbaciones.

Los molinos también pueden instalarse en el mar, pero sólo si hay poca profundidad (unas pocas decenas de metros), pues los mástiles deben estar clavados en el fondo marino: no existen molinos flotantes. En el caso de Menorca el mar se vuelve demasiado profundo a apenas distancia de la costa, así que se hace impracticable.

Por si fuera poco, ya sabemos que la energía eléctrica no es almacenable a gran escala, así que de poco servirían muchos molinos cuando no hubiera viento, ni aun combinados con placas de sol. Esto último merece un comentario.

Normalmente se argumenta, por parte de los incondicionales de lo renovable, que precisamente la eólica y la solar se complementan muy bien, pues cuando no hay tanto sol, en invierno, suele haber más viento. Sin duda eso es así, suelen afectarnos más borrascas en invierno que en verano, y hay más insolación en verano que en invierno. Pero estando en una isla, concurren otras particularidades a tener en cuenta.

Para entender esto vamos a ver cómo se crean algunos vientos. El responsable último de éstos es el sol, que calienta el aire. El sol también calienta el suelo, y éste último calienta a su vez el aire que lo rodea. Dado que el suelo difiere de una zona a otra en colores y materiales que lo componen, el aire que está en contacto con el suelo se calienta de manera desigual en diferentes sitios, por ejemplo en un bosque y alrededor de él, o en una zona de sembrados claros y fuera de esa zona, o… en el mar y en tierra firme. Y ahí quería llegar.

El mar tiene mucha más inercia térmica que la capa superior de tierra firme, es decir, le cuesta mucho más cambiar de temperatura que al suelo. A medida que transcurre el día, el suelo se calienta por el sol; al llegar la noche se enfría. El mar, en cambio, no cambia su temperatura más que levemente a lo largo de las estaciones del año, pero no cada doce horas. De manera que nos encontramos con que por las tardes tenemos el suelo más caliente que el mar, y por la noche la diferencia se reduce o incluso se invierte.

Cuando una zona se calienta y calienta el aire que tiene sobre ella, éste aire tiene tendencia a elevarse, y al subir se ve remplazado forzosamente por el aire de alguna zona circundante menos caliente. Esta circulación del aire periférico yendo a ocupar el vacío que tiene a dejar el que se eleva, es viento.

En el caso de una zona costera, estos vientos tienen tendencia a darse todas las tardes, del mar hacia el interior, cuando la tierra, pasado el mediodía, ha recalentado mucho el aire sobre ella, más que el del mar; y a veces se da en sentido contrario antes de esa hora, por la mañana, dado que el aire que circunda el suelo está más frío tras la noche que el del mar. En invierno el efecto es menos notable, pues el suelo se calienta menos y la diferencia de temperaturas entre el suelo y el mar es menor, además de que Menorca se ve afectada en invierno por vientos causado por circunstancias no locales, como frentes borrascosos, más potentes que este efecto y que lo diluyen.

Quien haya pernoctado habitualmente en la playa en verano, notará que caída la noche suele desaparecer cualquier rastro de viento, que reaparece de nuevo a lo largo del día. Ah, qué bonitos amaneceres, con el agua como un espejo…

Así que en verano hay sol y en invierno viento, y se complementan un poco entre sí, es verdad, pero cabe notar también, visto lo visto, que de día puede haber sol y viento y de noche ni una cosa ni la otra, sobre todo en verano, más en un lugar como Menorca. Y en ese sentido la solar y la eólica se complementan muy poco. A eso iba.

Hay más detalles acerca de la solar y la eólica.

La energía solar no es continua, solamente rinde alrededor de 1/3 de las 24 horas del día, y eso cuando no se nubla, evidentemente. ¡Y cuando no hay demasiado tráfico aéreo! [4] [5] [6] [7] [8]

El problema de las nubes es que van y vienen, como la cantidad de electricidad que van generando a la par las placas. Y nuestros aparatos eléctricos no pueden funcionar con una electricidad que va y viene. La energía solar eléctrica solamente es aprovechable, una de dos, o bien inyectando poca cantidad en una red estable para que se difumine la irregularidad de la solar, o bien almacenando la electricidad para una posterior entrega regular, impracticable a gran escala.

La energía eólica dedicada a la generación de electricidad es peor aún, pues el viento es en ocasiones racheado y en esos momentos puede ser más irregular todavía que placas solares bajo cielo parcialmente nublado: cuando hay poco sol las placas generan poco, pero cuando hace poco viento los molinos no giran poco, simplemente no giran; cuando hace demasiado sol (más bien calor, pero suele ir parejo) las placas no rinden tanto aunque funcionan, pero cuando hace demasiado viento los molinos no bajan su rendimiento, sencillamente se bloquean para no romperse.

Pero además puede haber ausencia de viento favorable durante días. O durante semanas. En caso de no poder usar otra cosa que molinos de viento y placas de sol, deberíamos aprender de nuevo a trabajar, como nuestros antepasados, al ritmo de las fuerzas de la naturaleza.

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lunes 1 de septiembre de 2008

A los honorables tenderos

Publicado en Última Hora Menorca el 4-8-2008

Señores comerciantes, honorables tenderos, parece que no hubieran caído ustedes en la cuenta, así que pidiendo disculpas por anticipado por si les estuviera comunicando una obviedad, les mostraré unos detalles.

Desde la ventanilla de un coche al que me subí, y mientras el conductor recorría lentamente las calles por las que circulaba, traté de contemplar sus escaparates y me resultó imposible. Y comprendí entonces que para ver en detalle sus ofertas expuestas y poder decidirme por alguna, necesitaba pasear frente a sus comercios a pie. De ahí que entendí por qué en mi pueblo los pequeños comercios tienden a concentrarse en las zonas peatonales ya existentes, al igual que ocurre en todos los demás lugares que visité.

Es pura cuestión de selección natural: nadie va a ir a una tienda de calzado que esté en un extremo del pueblo, en una calle con aceras estrechas y muy transitada por vehículos, a buscar una buena oferta de un par de zapatos, si puede acudir a una zapatería que esté cerca de otras con las que comparar precios y modelos, accesibles fácilmente entre sí, en un entorno sin riesgo de atropellos (de tráfico, digo); aquella tienda aislada de las demás, por el tráfico rodado y la distancia a otros comercios, selectivamente desaparecerá con el tiempo, hundiendo aún más a los comercios de su zona al dejarlos aún más solos, en una espiral viciosa.

En las ciudades occidentales se ha tenido que recurrir a crear espacios artificiales en las afueras de las metrópolis, con grandes aparcamientos junto a enormes zonas peatonales repletas de comercios, pues ir de compras por el centro de las grandes urbes, soportando el caótico tráfico al que ha llevado el urbanismo de automóvil de las últimas décadas, se ha vuelto cada vez más imposible. Es un pez mordiéndose su cola, que ha llevado en muchas zonas de reciente construcción, a la absoluta desaparición de servicios comerciales en detrimento de estas áreas artificiales de comercio, a menudo a muchos kilómetros de los usuarios que se ven obligados, paradójicamente, a usar el coche de todas maneras, incluso más que antes. A la postre todo el proceso de compra se convierte en algo sumamente más lento que lo que se practicaba con el comercio de barrio, amén de la cada vez mayor dependencia de servicios de multinacionales y empresas del exterior, con la subsiguiente merma de nuestra economía.

Así que señores comerciantes, por si no habían atinado ya a apreciar esta cuestión, no se trata de que sobre el Camí de Maó —en cuestión estos días pero para el caso es lo mismo cualquier calle de cualquier pueblo o ciudad—, al decidirse pasarlo de doble sentido del tráfico rodado a único, sea motivo de debate el sentido de circulación rodada que deba permanecer, si de entrada a la población o de salida de éste, no se trata de eso: ustedes necesitan reclamar que esa vía sea de uso exclusivamente peatonal.

A ustedes no les convienen coches aparcados en su calle, ni en uno solo de los lados, mucho menos en batería —los aparcamientos en batería casi siempre inutilizan la acera frente a la que aparcan, los negocios del lado donde se aparque seguramente se resientan—. Aparcar en batería, además, significa que cada vez que aparque alguien un coche demasiado largo como una furgoneta o un supermaxitodoterreno, el tráfico se acercará peligrosamente a la acera contraria al coche aparcado, con lo que pasear por semejante calle pasa a ser más desagradable incluso que anteriormente.

A ustedes ni siquiera les interesa un carril bici: los coches seguirían circulando en una de las direcciones, lo que impediría que la calle se llenase de peatones, pues las aceras que pueden coexistir con aparcamientos en batería y dos carriles de circulación son demasiado pequeñas como para albergar un buen trasiego de paseantes despreocupados y tendentes a comprar y a la vez poder sacar algún cartelito y expositor para dar a conocer así sus productos al viandante. Ustedes no se preocupen por las bicicletas, la gente educada sabe ir en bicicleta por una zona peatonal sin molestar; a los ciclistas, déjenme que les diga, no nos entusiasma que nos encierren en sendas de medio metro de ancho.

De paso, peatonalizando la calle, podrán cargar y descargar mercancías en sus comercios con mucha más comodidad, fuera de horario comercial, sin molestar prácticamente a nadie, como se viene haciendo, por ejemplo, en la continuación de su calle, peatonal desde que tengo uso de razón y que es la calle con más comercios por metro cuadrado de todas las calles de la población.

Ya casi nadie pasea hoy arriba y abajo por el Camí de Maó por puro placer, y sólo se conseguirá tal cosa con aceras suficientemente amplias como para que se puedan cruzar, sin molestarse, pequeños grupos de gente, nunca con aceras en las que uno tiene que ir en fila india para no interrumpir el paso del resto de la gente. Ustedes necesitan reclamar con urgencia la completa peatonalización del Camí de Maó (salvo la calle que enlaza la pequeña ronda de Canal Salat con la parte Norte del pueblo) y, en todo caso, que se construyan aparcamientos en la entrada de la población para que la gente tienda a lo único que toda persona tiende, a lo más fácil y que en este caso jugaría a su favor, que sería dejar el coche a la entrada de Ciutadella y pasear por el Camí de Maó. No dejen pasar la oportunidad.