El generador, póngalo en casa del vecino
El argumento más manido del año pasado para protestar contra los molinos eléctricos (en la prensa menorquina), a medida que se producían anuncios para su instalación, era que son feos. A eso se llegaba y no a más.
Nadie argumentaba que los molinos produjeran poca energía para los estándares de consumo a los que nos hemos acostumbrado en los últimos decenios. Nadie apuntó a que, si Menorca deseara consumir lo mismo que consume —más bien malgasta— en energía hoy en día, necesitaría molinos en un número con cuatro ceros, que no cabrían en la isla, literalmente.
Nadie se quejó tampoco de que, cada vez que se anunciaba una nueva instalación supuestamente renovable, las miles de personas que iban a poder disfrutar de la energía resultante no eran miles sino cientos, siempre resulta sobrar un cero, pues al que tira de calculadora siempre se le “olvida” que no sólo de electricidad vive el hombre, que es falaz atribuirse solamente el consumo del enchufe y olvidar el de la furgoneta que circula 8 horas en el trabajo, el del barco que trae los bienes, el de los aviones que nos nutren de turistas, el del coche que nos traslada a casa…
Clic aquí para seguir leyendo...Tampoco se quejó nadie de que no fueran todo lo limpios que se anuncian al necesitar cada uno de toneladas y toneladas de hormigón en la base, de cobre en la maquinaria, de fibra de carbono en las palas y de acero en la torre, amén de mil sutilezas tecnológicas más que siempre incluyen metales preciosos y escasos y productos tóxicos.
Nadie se quejó de que esas instalaciones industriales fueran declaradas de interés público y así se instalaran sobre terrenos rústicos, cuando todo lo que tienen es únicamente de interés privado: véase Son Salomó, multipropiedad de 37 empresas, propietaria cada una del máximo de placas permitidas por la normativa de subvenciones, pero en realidad 37 empresas en multipropiedad de dos únicas personas, un Squella y un más que probable testaferro, quienes disfrutan de las subvenciones que todos nosotros les damos mensualmente para que nos sirvan electricidad, logrando así ellos una producción y venta garantizadas (creen los inversores, a mi parecer de forma naïf).
Nadie se ha quejado de los miles de cubos de hormigón que se han enterrado en las cuatro tanques donde se han instalado las placas. Nadie se queja de que levantando la pared no se vean, ya no las placas, sino nada, cuando antes se veía paisaje a ese lado de la carretera; parece que las queremos, pero no las queremos ver, pero las queremos, pero no las queremos ver, pero las queremos…
Sin duda lo peor es la permisividad frente a la construcción de una factoría eléctrica en pleno campo. Parece aquel chiste del borracho: «no, agente, verá, perdí las llaves allí, pero aquí hay más luz». Las factorías, por favor, a los polígonos.
Nadie se quejó de que todas esas instalaciones supuestamente renovables no servirían para nada en caso de falla de suministro, pues como nunca nadie reconoce que pudiera haber tal, ¿para qué preparar su conexión al caso?
Nadie, o casi nadie, se quejó de nada de todo eso, sólo de que eran feos. Como el chaval con el carnet recién sacado que se va al concesionario y lo único que acierta a pedir para su coche, dada su aún tierna ignorancia en la materia, que sea azul, sobre todo azul, como si ésa fuera una buena característica en un vehículo utilitario y en eso se pudiera uno basar para su elección.
El año pasado era que eran feos. Y este año tenemos un nuevo argumento, si cabe más cerril que el anterior: siempre nos traen a Ciutadella lo que no quieren en Mahón, allí tienen más de todo y nosotros queremos más de todo que allí, pero menos roña así que no queremos palos y postes raritos de esos. Incontestable argumento por absurdo y paranoico; y por estar completamente alejado de cualquier realidad. Quien de eso se quejaba en una carta a un diario no cae, o probablemente no le apetezca caer, en que toda la electricidad que disfruta él, la fabrican en Mahón o Mallorca, con el humillo resultante sobre sus cabezas, no las de los residentes en Ciutadella, desde hace décadas; que todos los combustibles que disfruta lo extraen en otras zonas que no Ciutadella (ni Menorca), y los residuos y molestias del refino, también se producen fuera; que todo el consumo de alimentos, bienes y servicios que disfrutamos, incluyen mucha energía en todos los procesos previos a su consumo, y que ninguna parte de esta energía es producida en Menorca, menos en Ciutadella.
Quienes patalean de vez en cuando contra los nuevos sistemas de generación energética, sólo están mirando a su ombligo, deberían dejar de hacerlo y comportarse más responsablemente y atender a lo siguiente: debemos ir acostumbrándonos a producir nuestra propia energía y, si no nos gusta hacerlo en cantidades masivas, dejar de consumirla en esas mismas cantidades. No hay ninguna otra propuesta que se me antoje ética.



Editado 21-9-08
Me gusta jugar a los coches en el ordenador, con su volante, sus pedales, su palanca de cambio y los altavoces con subwoofer, que parece que tengo el coche encima de la mesa. Tanto me da, los GTs, que los Toca o el Netkar, el Live for Speed que los Need for Speed; o el Nascar 2003. Con el Grand Prix Legends llegué a hacer algún fugaz record de mundo en alguno de los cientos de circuitos existentes, pero sobre todo era el number one indiscutible, del mundo mundial, con un gamepad. Me encantaban los circuitos de Sebring, Sachsenring, Clermont Ferrand o Nurburgring. ¡Esas 174 curvas del infierno verde, que en un día de lucidez recorrí en siete cincuenta y tantos! Llegué a estar el 5º o 6º de España, ya ni recuerdo; y federado en la FIA corrí en el equipo de España en un campeonato del mundo de F1 virtual, en el que llegamos a semifinales.
Publicado en Última Hora Menorca el 23-9-08
El petróleo subió, desde los 20 dólares que había costado durante unas dos décadas, hasta casi 150 dólares en poco más de un lustro, por los atentados de las torres gemelas, por la guerra de Afganistán, por la de Irak luego y por la del Líbano después. Pero también por los huracanes Iván y Katrina. Y por el terrorismo de Al-Qaeda en Nigeria. Y por la demanda creciente de India. Y por mil razones más, nos argumentaron los analistas durante meses: a cada subida esgrimían un motivo.

A mí se me ocurre otra cosa. Imagino que se podrían perforar bufadores artificiales: se podría horadar el acantilado (siempre que la constitución de la roca lo permitiera) por debajo del nivel del mar (algunos acantilados encuentran fondo bastante por debajo), practicando un buen agujero (o varios), por ejemplo oval, que llevara a un buen habitáculo (o varios) en el interior del acantilado, en forma de cámara de compresión (como las culatas de los motores de combustión) que apenas sobresaliera del agua, de forma que una ola ocupara prácticamente toda la cámara, y al retirarse aquella, ésta se vaciara. En la parte alta de la cámara se practicaría un agujero vertical que llegaría hasta la cima del acantilado, donde podría aprovecharse la fuerza del aire al salir o al entrar por el agujero, al ritmo que las olas llenasen y vaciasen la cámara.
Ahora ya tenemos el aire a presión, al subir la ola, y al bajar esta. Luego, imagino almacenar la energía a base de subir agua del mar con una bomba movida con el aire a presión, y almacenarla en una cantera. Las canteras que ya están construidas probablemente estén demasiado lejos del mar como para ser útiles (hay una en la cima de uno de los acantilados mayores, que es la que me dio la idea, pero es muy pequeña). Se podrían quizás construir de nuevas (constantemente se hace y únicamente para extraer materiales de obra), incluso se podrían aprovechar los materiales de excavación para cubrir otras abandonadas (hay bastantes de esas canteras abandonadas). Después no haría falta más que dejar caer el agua por un conducto donde hubiera una turbina eléctrica, pero eso es lo interesante, cuando se necesite la electricidad, no solamente cuando haya olas, como en el caso del cajón; y de forma muy controlable, no a oleadas.
Decía el catedrático del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas, y profesor de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona, investigador y formador en el sector petrolífero, Mariano Marzo Carpio, que los sistemas energéticos están situados siempre dentro de un triángulo cuyos vértices son el bajo impacto medioambiental, la rentabilidad económica y la energética.
Menorca, por otro lado, no da abasto a alimentarse, alimentar a sus turistas y a sus miles y miles de vacas y otras cabezas de ganado, así que tampoco se podría esperar una producción de centenas de miles de litros diarios de combustibles provenientes de su agricultura. Además sus bosques son frágiles y escasos, y todo el consumo actual anual de biomasa de Baleares daría para unos pocos días al año del consumo actual de combustibles de la provincia.
Una nueva esperanza se llama solar termoeléctrica por concentración en torre
En las tres imágenes que adjunto pueden verse tres casos en los que se han instalado unos hipotéticos molinos. En la primera se han dispuesto en la cima de un acantilado. Cualquier profano pensaría que es un buen lugar, expuestos al azote de los vientos que allí llegan por ejemplo desde el mar, pero en realidad el comportamiento del viento al chocar con el acantilado dista mucho del ideal para los molinos, como se puede apreciar en la imagen, pues al batir contra el acantilado se crea una cuña de aire que eleva el viento y crea rebufos bajo la cuña que impedirían el correcto funcionamiento de los molinos cuando el viento llegara de frente (se acude a molinos gigantes para evitar esto). Para darse cuenta de que el aire se comporta realmente de esa manera, sólo hay que observar las gaviotas volar por el filo de los acantilados: aprovechando la fuerza ascendente del viento al romper éste contra la pared, apenas necesitan batir las alas, siempre que se mantengan en la perpendicular del corte de la roca; si se observa bien, se verá que nunca rebasan hacia el interior la línea de costa al volar así, pues dejarían automáticamente de sostenerse con ese aire ascendente y deberían batir las alas para mantenerse volando.
Los vientos fuertes predominantes en Menorca son de componente Norte (lo atestiguan algunas encinas ancianas fuertemente inclinadas hacia el Sur, vencidas a lo largo de los siglos por el viento), de manera que los acantilados de esa cara de la isla no son muy aptos para plantar parques eólicos, que se alejarían aún más de los vértices de rentabilidad energética y económica de lo que ya están de por sí los molinos sin subvenciones. Y al resto de la isla le ocurre lo que a la segunda imagen, que están casi todas las zonas tras elevaciones, de manera que entran dentro de las turbulencias creadas por éstas.
Los molinos también pueden instalarse en el mar, pero sólo si hay poca profundidad (unas pocas decenas de metros), pues los mástiles deben estar clavados en el fondo marino: no existen molinos flotantes. En el caso de Menorca el mar se vuelve demasiado profundo a apenas distancia de la costa, así que se hace impracticable.
En el caso de una zona costera, estos vientos tienen tendencia a darse todas las tardes, del mar hacia el interior, cuando la tierra, pasado el mediodía, ha recalentado mucho el aire sobre ella, más que el del mar; y a veces se da en sentido contrario antes de esa hora, por la mañana, dado que el aire que circunda el suelo está más frío tras la noche que el del mar. En invierno el efecto es menos notable, pues el suelo se calienta menos y la diferencia de temperaturas entre el suelo y el mar es menor, además de que Menorca se ve afectada en invierno por vientos causado por circunstancias no locales, como frentes borrascosos, más potentes que este efecto y que lo diluyen.
Así que señores comerciantes, por si no habían atinado ya a apreciar esta cuestión, no se trata de que sobre el Camí de Maó —en cuestión estos días pero para el caso es lo mismo cualquier calle de cualquier pueblo o ciudad—, al decidirse pasarlo de doble sentido del tráfico rodado a único, sea motivo de debate el sentido de circulación rodada que deba permanecer, si de entrada a la población o de salida de éste, no se trata de eso: ustedes necesitan reclamar que esa vía sea de uso exclusivamente peatonal.