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Gabriel Tobar García
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jueves 18 de diciembre de 2008

Pilones inútiles

Vivimos en el mundo de los coches. Si nos visitaran extraterrestres, sin duda creerían que es la especie dominante en la Tierra. Y seguirá siendo así, según las Propostes d’estudi i participació per la peatonalització del centre històric de Ciutadella, que emanan de una comisión municipal.

Quieren cerrar al tráfico partes de la ciudad y van a instalar pilones a la entrada de esas zonas. La comisión, supuestamente tras estudiar el asunto, propone un mapa con los sentidos de circulación reordenados y una normativa para discernir entre las personas que podrían circular por esas zonas y las que no.

Bajo mi punto de vista, sobra todo lo que se incluye y falta lo sustancial, para que verdaderamente pueda vivirse un cambio en el centro de Ciutadella.

Lo sustancial está en una frase del documento, donde se reconoce que lo que se desea analizar son «las posibilidades de hacer el centro histórico más habitable para los viandantes». Pero es curioso, para empezar, que al pensar en hacer calles más habitables para los viandantes, se fijen en aquellas por las que circulan menos coches, y que al fin y al cabo son las más habitables de la ciudad... como no sea porque allí es más fácil actuar, como en el chiste del borracho, que buscaba las llaves no donde las perdió sino donde había más luz. Si se reconoce que el centro histórico puede ser más habitable, habrá que reconocer que todas aquellas calles y zonas con mucho más tráfico y aparcamientos, aún son menos habitables, y merecerían igual trato de favor, sino más.

Y si se reconoce eso, entonces resulta que estamos reconociendo que simplemente sobran coches, en todo el término, no en el centro que es donde menos había. Y es a eso a lo que hay que atender, lo que hay que solucionar, por supuesto restando coches del total, no añadiendo pilones a unas pocas calles.

Respecto al sistema de pilones, sobra. Acompañaría de buen gusto a algún comisionado a pasear unos ratos por Amsterdam, ejemplo por excelencia de ciudad con poco tráfico: no hay pilones. Ni falta que hacen. Los pilones son una complejidad más que no ahorran ni un solo coche en las calles. Son una complejidad como lo demuestra hasta qué punto llegan las propuestas en cuanto a tecnologías necesarias: se llegan a proponer cámaras de vídeo en cada pilon (que funcionarán hasta que un niño pegue un chicle en el objetivo) y una central computerizada, pasando por un sistema de llamada por móvil, con SMS automatizado de vuelta para que sepas que tu petición se está procesando (explícaselo a los de la cola tras tuyo).

Luego está el sistema por el cual se adjudican permisos de paso. A los residentes y a los familiares de primer grado de consanguinidad, por ejemplo. ¿Y a los que cuidamos de un anciano que no es familiar nuestro? Que nos den concurso. ¿Y a los que comparten coche y de vez en cuando va a buscarles un compañero de trabajo? Que les den también. Luego también se propone a los comerciantes que residan en la zona. ¿Y a los de reparto? Uhm... será que también. ¿Y al los fontaneros, electricistas, albañiles...? También, también. Por supuesto también a los servicios públicos y de urgencia. Vamos, permisos para todos. Eso sí, hay que acreditar que tienes un coche. Encima. Porque ¿y los que les ahorran a sus vecinos la molestia de soportar todo el año su coche y deciden alquilar uno solamente aquellos pocos días del año en que realmente les resulta imprescindible o les apetece? Que les den, haberse comprado uno. En fin, sin pies ni cabeza; y demostrado, esto es el planeta de los coches.

Y ¿acaso alguien cree que hay gente dando vueltas con su coche por el casco antiguo porque sí, por diversión? Casi todos los que por allí circulan, por no decir todos, o viven allí, o tienen familiares allí, o están descargando allí por tener un negocio o por ser repartidores, o están ofreciendo algún servicio público allí. Y todos ellos obtendrán un permiso y podrán seguir circulando por allí. O sea, no se habrá reducido la circulación ni un ápice. Valiente medida.

Pongamos un caso. El comercio Comella i Pons de la calle Alaior consiguió en su día que el mismísimo Ayuntamiento arrancara un par de pilones que evitaban que se aparcase, justo delante de su negocio. Allí aparcan siempre sus vehículos, a veces hasta tres furgonetas. Por supuesto está prohibido aparcar en toda la calle. Un cabo de la policía municipal al que conozco tiene fotos del asunto como para empapelar un comedor; un servidor también las tiene. Se le han puesto multas a esos vehículos a gogó. ¿Y? Ahí siguen, impertérritas, sus furgonetas, día tras día. ¿Y con pilones al principio de la calle? Ahí seguirán. ¿Connivencia? ¿Falta de educación? ¿Completa alienación del vecindario que ya lo ven como la norma y no lo denuncian constantemente? No lo sé, pero no es falta de pilones.

¿Quieren los comisionados realmente, de verdad de la buena, «hacer más habitable para los viandantes» las calles? Pues entonces reduzcan la cantidad de vehículos privados. Hay muchas vías para ello: suban los impuestos de circulación, mucho; aumenten drásticamente las zonas verdes y azules, sobre todo las últimas, y copien los precios de Amsterdam de 3,60 euros la hora, 32,40 euros 24 horas (no es un error de transcripción, son los precios de una ciudad sin coches a 2007); estrechen los carriles de circulación para que no se aparque donde no se debe y así de paso dar más espacio a las aceras (hay calles donde sobra mucho asfalto); pongan pilones en el límite de la acera, para que nunca se suban los coches aparcando sobre ellas; eliminen aparcamientos de aquellas calles que son tan estrechas que los coches tienen que circular tan pegados a las aceras, que sus espejos restan dos palmos a los cuatro de acera; permitan solicitar vado a cualquier ciudadano, aunque no tenga garaje ni coche, para que cada uno pueda decidir si quiere que frente a su casa no se aparque; asignen, por ejemplo, de las 7:00 h a las 9:00 h, y no más, para que se realicen todos los servicios de carga y descarga comerciales en cualquier calle donde esté prohibido aparcar. Se puede actuar de mil maneras para favorecer a los viandantes sobre los coches, y ninguna se llama pilón. Y todas ellas son más rentables económicamente y mucho más efectivas.

1 comentarios:

CeJota (ceja grande) dijo...

Efectivamente, seguirán circulando los mismos, pero después de mucho gasto y mucho papeleo...