Así no se puede informar... ni decidir
Ya dije otras veces, y no sólo aquí en el blog, que ni era tanto [1] ni tan poco [2], pero sigue sin comprenderse, por lo que menos aún se estará logrando que lo comprendan los lectores. ¿Cómo puede valorar una sociedad la conveniencia de aprobar planes para la instalación de, por ejemplo, una central térmica de 25 MW, si no comprende la diferencia entre 25 MW y 25 MWh, ni —peor aún— nadie le informa? No puede, lo aprueba o deniega porque sí. Ésa es la cruda verdad.
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