Menorca ante la crisis energética mundial IV, Acceso a recursos
Publicado en Ultima Hora Menorca el 6-12-2008
Usamos principalmente combustibles fósiles, para todo. Y no hay casi nada de lo que nos hemos acostumbrado a utilizar que no los usen. Y las energías alternativas ahora mismo aún cubren una parte muy pequeña del total de energías mundiales. Y no podrían estas últimas sustituir a las primeras en cuanto a la materia prima que los fósiles suponen, tanto para la fabricación de fertilizantes e insecticidas para el sector primario, como para mil y un productos que han devenido cotidianos. Aunque sobre todo es el sector primario el que debería preocuparnos, pues sabemos todos que sin comer no se vive, lo demás en cierta medida es superfluo. Pregúntesele si no, a los más de 900 millones de habitantes que a 2008 no comen lo que debieran…
Derechas, izquierdas, y hasta el centrista más radical, convienen: si comieran bien todos, los problemas mundiales serían menos; si todos tuvieran acceso a los bienes básicos, habría muchos menos quebraderos de cabeza; y si todos pudieran acceder a algo más que lo puramente básico, para que todos pudiéramos tener la oportunidad de desarrollarnos como seres humanos, más allá de como animales, practicando el conocimiento y las artes, sería perfecto, lo deseable. No hay ninguna teoría política que proponga pobreza generalizada, en buena lógica. De manera que no estamos tratando de alcanzar una meta política de ningún color en particular.
Aunque algunos dirían que el problema son las inmigraciones y otros las emigraciones, sobran los prefijos, son las migraciones, sin más.
Clic aquí para seguir leyendo...Y es curioso desde un punto de vista antropológico, extraño más bien, porque el ser humano, en los últimos 100 milenios, siempre migró como le vino en gana. Si no lo hubiese hecho, habría perecido ante el primer cambio climático que se le hubiese echado encima.
Aquí tenemos un primer problema energético. Aunque parezca que la energía no tenga gran cosa que ver con las migraciones prehistóricas, no es así: la comida era la fuente energética principal del ser humano por aquella época, y si no había ya comida en algún lugar, por una sequía, un incendio, o simplemente por necesitar la zona reposo, tocaba moverse, trasladarse, migrar. Algunas de esas migraciones eran cíclicas, otras definitivas.
Eso sí, no les aguardaba un guardia en ninguna frontera, que les requiriera un visado y dinero para gastar en destino. Ni se encontraban superpoblación al final del viaje, que truncara sus esperanzas de hallar un nuevo lugar del que extraer energía para seguir viviendo. Hoy se matan, por ejemplo, hutus con tutsis, y aun entre ellos mismos, por pedazos de terreno donde cultivar algo de comida o donde llevar a pastar pequeños rebaños (y olvidaremos por un rato el empujoncito que les hayan podido dar ciertos lobbies con intereses industriales; lo olvidaremos por ahora).
Ruanda es un país superpoblado (280 hab/km2, más del doble que Menorca pero con economía de subsistencia, donde cada familia necesita mucho terreno para subsistir) en el que estas fricciones no pueden más que acabar dándose, pero no ya por su superpoblación en sí, sino porque nadie puede simplemente largarse de allí y buscar fuera de su país otra zona más interesante donde habitar: gran parte del planeta ya está en la misma tesitura y encima hay fronteras donde no van a dejarle pasar. En otros tiempos no les ocurrió esto, sólo cabe mirar un mapa de las migraciones prehistóricas, el ser humano campó (y acampó) a sus anchas miles de años, antes de campar a sus estrechas como ahora.
En cualquier caso hoy día tenemos el problema que tenemos, con el que habrá que lidiar: somos los que somos, hay los recursos y espacio que hay, y deseamos una solución al mal reparto mundial, decimos siempre, en vistas a solucionar todos las atribulaciones que nos atormentan.
Aproximadamente en mayo pasado alcanzamos una cifra al menos curiosa: 6.666.666.666 de habitantes. Y aunque fuera la fea, hay que bailar con esa cifra, creciente a razón de más de 80 millones de personas cada año, que se dice pronto.
Por Internet pulula la imagen que acompaño, en la que se ve un fotomontaje con toda la Tierra de noche, y en la que se resaltan las zonas donde hay luz artificial y en las que no hay. Que no haya luz significa que no hay nada: no hay electricidad, luego no hay universidades, hospitales, aeropuertos, carreteras… Pero lo más importante, no suele haber cadenas de distribución alimentaria tal como las concebimos en el mundo opulento, a veces simplemente no las hay de ningún tipo.
Y lógicamente aquí caben únicamente dos soluciones, matemáticamente dos, y ninguna más: o bien el ser humano debería multiplicar varias veces la cantidad de recursos disponibles para que los 5.900 millones de personas que están fuera de la fiesta de los 800 millones (Europa, EEUU, Japón) vivan igual de confortables que éstos, esa sería una de las dos soluciones; o bien tocaría, si no fuera posible aumentar la disponibilidad actual, tocaría repartir el total entre todos los que somos.
Ciertamente, no hay ninguna otra solución: o se multiplica, o se divide. Obviamente a la que tenderemos primero los humanos será a multiplicar, porque dividir se nos da bastante peor. Estudiaremos las posibilidades.
Usamos principalmente combustibles fósiles, para todo. Y no hay casi nada de lo que nos hemos acostumbrado a utilizar que no los usen. Y las energías alternativas ahora mismo aún cubren una parte muy pequeña del total de energías mundiales. Y no podrían estas últimas sustituir a las primeras en cuanto a la materia prima que los fósiles suponen, tanto para la fabricación de fertilizantes e insecticidas para el sector primario, como para mil y un productos que han devenido cotidianos. Aunque sobre todo es el sector primario el que debería preocuparnos, pues sabemos todos que sin comer no se vive, lo demás en cierta medida es superfluo. Pregúntesele si no, a los más de 900 millones de habitantes que a 2008 no comen lo que debieran…
Derechas, izquierdas, y hasta el centrista más radical, convienen: si comieran bien todos, los problemas mundiales serían menos; si todos tuvieran acceso a los bienes básicos, habría muchos menos quebraderos de cabeza; y si todos pudieran acceder a algo más que lo puramente básico, para que todos pudiéramos tener la oportunidad de desarrollarnos como seres humanos, más allá de como animales, practicando el conocimiento y las artes, sería perfecto, lo deseable. No hay ninguna teoría política que proponga pobreza generalizada, en buena lógica. De manera que no estamos tratando de alcanzar una meta política de ningún color en particular.
Aunque algunos dirían que el problema son las inmigraciones y otros las emigraciones, sobran los prefijos, son las migraciones, sin más.
Clic aquí para seguir leyendo...Y es curioso desde un punto de vista antropológico, extraño más bien, porque el ser humano, en los últimos 100 milenios, siempre migró como le vino en gana. Si no lo hubiese hecho, habría perecido ante el primer cambio climático que se le hubiese echado encima.
Aquí tenemos un primer problema energético. Aunque parezca que la energía no tenga gran cosa que ver con las migraciones prehistóricas, no es así: la comida era la fuente energética principal del ser humano por aquella época, y si no había ya comida en algún lugar, por una sequía, un incendio, o simplemente por necesitar la zona reposo, tocaba moverse, trasladarse, migrar. Algunas de esas migraciones eran cíclicas, otras definitivas.
Eso sí, no les aguardaba un guardia en ninguna frontera, que les requiriera un visado y dinero para gastar en destino. Ni se encontraban superpoblación al final del viaje, que truncara sus esperanzas de hallar un nuevo lugar del que extraer energía para seguir viviendo. Hoy se matan, por ejemplo, hutus con tutsis, y aun entre ellos mismos, por pedazos de terreno donde cultivar algo de comida o donde llevar a pastar pequeños rebaños (y olvidaremos por un rato el empujoncito que les hayan podido dar ciertos lobbies con intereses industriales; lo olvidaremos por ahora).
Ruanda es un país superpoblado (280 hab/km2, más del doble que Menorca pero con economía de subsistencia, donde cada familia necesita mucho terreno para subsistir) en el que estas fricciones no pueden más que acabar dándose, pero no ya por su superpoblación en sí, sino porque nadie puede simplemente largarse de allí y buscar fuera de su país otra zona más interesante donde habitar: gran parte del planeta ya está en la misma tesitura y encima hay fronteras donde no van a dejarle pasar. En otros tiempos no les ocurrió esto, sólo cabe mirar un mapa de las migraciones prehistóricas, el ser humano campó (y acampó) a sus anchas miles de años, antes de campar a sus estrechas como ahora.
En cualquier caso hoy día tenemos el problema que tenemos, con el que habrá que lidiar: somos los que somos, hay los recursos y espacio que hay, y deseamos una solución al mal reparto mundial, decimos siempre, en vistas a solucionar todos las atribulaciones que nos atormentan.
Aproximadamente en mayo pasado alcanzamos una cifra al menos curiosa: 6.666.666.666 de habitantes. Y aunque fuera la fea, hay que bailar con esa cifra, creciente a razón de más de 80 millones de personas cada año, que se dice pronto.
Por Internet pulula la imagen que acompaño, en la que se ve un fotomontaje con toda la Tierra de noche, y en la que se resaltan las zonas donde hay luz artificial y en las que no hay. Que no haya luz significa que no hay nada: no hay electricidad, luego no hay universidades, hospitales, aeropuertos, carreteras… Pero lo más importante, no suele haber cadenas de distribución alimentaria tal como las concebimos en el mundo opulento, a veces simplemente no las hay de ningún tipo.Y lógicamente aquí caben únicamente dos soluciones, matemáticamente dos, y ninguna más: o bien el ser humano debería multiplicar varias veces la cantidad de recursos disponibles para que los 5.900 millones de personas que están fuera de la fiesta de los 800 millones (Europa, EEUU, Japón) vivan igual de confortables que éstos, esa sería una de las dos soluciones; o bien tocaría, si no fuera posible aumentar la disponibilidad actual, tocaría repartir el total entre todos los que somos.
Ciertamente, no hay ninguna otra solución: o se multiplica, o se divide. Obviamente a la que tenderemos primero los humanos será a multiplicar, porque dividir se nos da bastante peor. Estudiaremos las posibilidades.


3 comentarios:
La solucion es innovar y luchar por la energia de bajo coste, mien esto.
http://www.3dpixelbit.com/Poder-Magnetic.html
Los comentarios del vídeo, tipo "sistema que revolucionará nuestro modo de vida" ya avisan de la basura de márketing —o márketing de basura, elijan— que se encuentra en esa web.
Sí que será bueno que tienen que venir a publicitarlo hasta aquí...
Hay que decrecer y dejarse de pensar en aumentar siempre los beneficios. Dejar de mitificar el crecimiento. Crecer es malo, decrecer es bueno. tener cada uno lo necesario para vivir bien y no trabajar para consumir etc. Pueden buscar el video "la historia de las cosas" esta muy bien.
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